18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajes

La 18ª Bienal de Lyon titulada Passer d’un rêve à l’autre despliega 120 artistas por toda la ciudad para abordar, desde el arte contemporáneo, una cuestión que atraviesa prácticamente todo lo que hacemos: la economía.

Comisariada por Catherine Nichols, la 18ª Bienal de Lyon está abierta hasta el 13 de diciembre. Propone una definición expandida del término economía; no solo dinero, producción o mercado, sino también aquello que intercambiamos, heredamos, cuidamos, transformamos y necesitamos para vivir. El recorrido parte de las naves industriales de Les Grandes Locos y de dos museos, el Musée des Tissus y el macLYON, antes de filtrarse por otros puntos de la ciudad como las traboules, un parking y hasta una estación de metro.

Imagen de portada: LaureProuvost, Hovering Caress Amère, 2022–2026. Cortesía de la artista  y Horst Arts & Music. © ADAGP, Paris, 2026. Foto: © Blandine Soulage

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesraumlaborberlin, Montagne allégorique, 2026. Vista de la installation, detalle. Foto: © Blandine Soulage

La 18ª Bienal de Lyon, Passer d’un rêve à l’autre (Pasar de un sueño a otro) muestra más de 400 obras realizadas por 120 artistas de 42 nacionalidades. El recorrido se organiza alrededor de tres dimensiones conectadas y situadas en las tres sedes principales. Les Grandes Locos, antiguos talleres ferroviarios de la SNCF, concentran la dimensión industrial. Extracción, transformación, producción, circulación y flujos. El Musée des Tissus aborda la dimension relacional, atravesada por el cuidado, los vínculos y el intercambio. Y el macLYON se ocupa de la dimensión existencial, desde las condiciones de la vida y la muerte hasta la herencia y la deuda. Tres capas que funcionan como diferentes modos de pensar una poética de la economía.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesArchana Hande, Weaving light, 2009–2023–2025. Cortesía de la artista

De Walter Benjamin a las traboules lionesas

Para Passer d’un rêve à l’autre, Catherine Nichols parte de las traboules. Las traboules son pasajes semiocultos que atraviesan edificios, patios y escaleras de Lyon y que los trabajadores de la seda utilizaron para transportar sus tejidos. Más tarde se convirtieron en rutas clandestinas de la Resistencia. Desde ahí conecta con El libro de los Pasajes de Walter Benjamin, donde las galerías comerciales del París del XIX revelaban los sueños y contradicciones del capitalismo moderno.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesLara Almarcegui, La Montagne de Feu, 2026. Cortesía de la artista. Foto: © Blandine Soulage

Robert Filliou y su economía poética en la 18ª Bienal de Lyon

A Benjamin se suma el poeta y artista francés, Robert Filliou y sus Principes d’Économie Poétique. Frente al valor entendido exclusivamente en términos financieros, Filliou imaginaba una economía basada en la relación, el intercambio, la creatividad y la experimentación. Nichols recoge estas ideas, junto a las de Benjamin, para pensar la economía más allá del dinero. Es decir, como la red de procesos mediante los cuales obtenemos, transformamos y hacemos circular aquello que sostiene nuestra existencia.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesYehwan Song, Who Gets to Be Seen, 2026. Cortesía de la artista

Les Grandes Locos. La economía industrial en la 18ª Bienal de Lyon

El gran golpe espacial de la Bienal está en Les Grandes Locos, los antiguos talleres ferroviarios de La Mulatière. En estas naves monumentales, donde durante décadas se repararon locomotoras, la economía adquiere su dimensión más física. Materias primas, energía, producción, trabajo, residuos y circulación atraviesan unas obras que tienen que negociar con una arquitectura industrial prácticamente intacta, su escala, su memoria y las huellas que dejó.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesAkwasi Bediako Afrane, Cerberus T-26: Dance of Dialogue, 2026. Vista de la instalación. Cortesía del artista. Foto: © Blandine Soulage

Akwasi Bediako Afrane convierte esa lógica en un enorme paisaje de residuos electrónicos. Cerberus T-26: Dance of Dialogue, construido con pantallas, teclados, cables, circuitos y otros desechos tecnológicos, se activa pedaleando unas bicicletas que generan la energía necesaria para ponerlo en marcha. El gesto resulta tan simple como eficaz. Detrás de la aparente inmaterialidad digital vuelven a aparecer el cuerpo, el esfuerzo, la electricidad y la basura. También Serwah Attafuah conecta tecnología y extracción en Between this World & the Next, un universo digital afrofuturista rodeado por un marco monumental realizado con placas de circuitos y cables obsoletos.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesSerwah Attafuah, Between this World & the Next, 2024. Cortesía de la artista 

Por su parte, Laure Prouvost propone una economía bastante más visceral. Hovering Caress Amère invita a entrar en el vientre de una ballena que ha engullido los restos de una fiesta en un crucero. Algas, botellas, ropa, plástico y cuerpos conviven dentro de un organismo que todo lo absorbe. Por su parte, en Hym(e)nals, Tina Stefanou filma a un grupo de adolescentes con caballos de rescate envejecidos, cuyos cuerpos conservan las marcas de años de trabajo. Voces humanas y animales, cuidados y movimiento sustituyen aquí la productividad por otras formas de relación entre especies.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesTina Stefanou, Hym(e)nals, 2022-2026. Cortesía de la artista

Extractivismo, circulación, trabajo y valor

Lara Almarcegui levanta La Montagne de Feu con 260 m³ de esquisto rojo procedente de un antiguo terril minero de Saint-Étienne. Así transforma el residuo de la extracción industrial en materia monumental. Y Miguel Rothschild prolonga esa arqueología extractiva en Río de la Plata, una imagen del estuario atravesada por hilos y pesos de plomo conecta la plata que le dio nombre con siglos de explotación colonial y contaminación.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesMiguel Rothschild, Río de la Plata, 2026. Cortesía del artista. © ADAGP, Paris, 2026

Pero la circulación no es solo material. En Ngura Pukulpa – Happy Place, Kaylene Whiskey mezcla el relato ancestral de las Seven Sisters con Land Cruisers, Wonder Woman y Dolly Parton en un videoclip exuberante donde cultura Anangu y cultura pop circulan en un mismo plano. Relatos, imágenes, iconos y códigos culturales entran así en el circuito.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesKaylene Whiskey, Ngura Pukulpa – Happy Place, 2022. Cortesía de la artista, Iwantja Arts y Roslyn Oxley9 Gallery, Sydney. © Adagp, Paris, 2026

La maquinaria laboral y el dinero aparecen con bastante más humor en Hummelmania Paradise Extreme Dreams Depend on Teams, de Mette Sterre. “Monstruos” de oficina con pelucas de gomillas llevan al absurdo la burocracia y la cultura de la productividad. ¿Y qué es una galería sino el dispositivo que convierte el valor simbólico del arte en valor económico? Núria Güell lleva esa lógica a Degenerate Political Art. Epstein–Lang Connection. Con apariencia de un stand de feria de arte, presenta una galería para exponer las conexiones entre especulación, ingeniería fiscal, sociedades offshore, filantropía y producción de valor artístico.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesMette Sterre, Hummelmania Paradise Extreme Dreams Depend on Teams, 2026. Foto: ©Blandine Soulage

Arquitecturas blandas en Les Grandes Locos

La circulación también transforma las arquitecturas. raumlabor_berlin construye Montagne Allégorique, un paisaje laberíntico de bloques de papel comprimido y lagos rosas realizado únicamente con papel, metilcelulosa, agua, aire y sonido. Lúa Coderch lleva esa precariedad material al icono de la modernidad, reproduciendo en PVC inflable fragmentos del Pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe y Lilly Reich y enfrentando la fragilidad de la copia al valor adquirido por el original. También inflables son las tres monumentales puertas de Laia Estruch, que se activan con el paso de los visitantes y convierten entrar, salir y atravesar en acciones performativas.

Musée des Tissus. Economías de la relación en la 18ª Bienal de Lyon

En el Musée des Tissus, la economía se mide en vínculos. La segunda gran sede de la Bienal reúne prácticas basadas en el cuidado, la transmisión, la cooperación y aquello que pasa de un cuerpo a otro. El propio edificio refuerza esa lectura, con tejidos, costura, gesto y memoria convertidos en formas de relación. En Future Perfect Continuous, Angelica Mesiti convierte un gesto mínimo en fenómeno colectivo. Un grupo de jóvenes frota las manos, chasquea los dedos, da palmadas y golpea los muslos hasta reconstruir progresivamente el sonido de una tormenta. Lo que individualmente resulta casi insignificante produce, al sincronizarse, lo que no se podría hacer solo.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesAngelica Mesiti, Future Perfect Continuous, 2022. Fotograma. Cortesía de la artista y  Galerie Allen, París, © Adagp, Paris, 2026

Con suma delicadeza, Angela Goh lleva esa interdependencia al cuerpo en Centuries. Una performance e instalación de vídeo concebida específicamente para el museo que reaparece por todo el edificio, proyectada sobre su propia arquitectura. Los movimientos circulan entre cuerpo, espacio y espectador, desdibujando a quién pertenecen.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesAngela Goh, Centuries, 2026, Fotograma. Cortesía de la artista y Fine Arts, Sydney. Foto/video: Matt McGuigan

Y los cuerpos no solo se relacionan, también se clasifican, Rossella Biscotti convierte estadísticas en tejido. En su serie 10 x 10, datos anonimizados del censo belga sobre nacionalidad, edad, género o preferencias se traducen mediante el sistema Jacquard en grandes piezas textiles. El mismo principio reaparece en aplicaciones de citas y tecnologías de reconocimiento facial, donde categorías aparentemente neutras deciden cómo nos ven y nos ordenan. La pertenencia adquiere otro sentido en Thea Anamara Perkins, que parte de fotografías familiares y recuerdos personales para pintar escenas protagonizadas por sus hermanas dentro del Dreaming aborigen. Lo doméstico y lo ancestral quedan en un mismo plano, cuestionando las representaciones heredadas de las First Nations australianas.

Transmitir para permanecer

La memoria también puede cantarse. Lucia Kagramanyan reúne en Women’s Song for the Future (A Cradle, a Sanctuary) nanas armenias conservadas en archivos y en su propia familia. Tras el genocidio armenio, estas canciones ayudaron a preservar lengua, memoria e historias familiares entre comunidades dispersas. Cuatro hamacas textiles suspendidas convierten la escucha en un espacio entre cuna, refugio y transmisión.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesLucia Kagramanyan, Women’s song for the future (A cradle, a sanctuary), 2026. Cortesía de la artista. Foto: © Emmanuelle Firman

De la memoria familiar a la memoria compartida, Léa Collet parte en Jardins Partagés del Jardin Rosa Mir, creado en Lyon por el albañil español Jules Senis Mir tras sobrevivir a un cáncer. A esa historia suma recuerdos recogidos entre vecinos, talleres colectivos, dibujos, plantas y esculturas desarrolladas con inteligencia artificial. El jardín aparece como un archivo común que continúa creciendo a través de quienes lo cuidan. Con Kokou Ferdinand Makouvia la transmisión pasa directamente a la materia y al hacer colectivo. En Anthologie du mouvement projeté, madera, caucho, papel y cobre se transforman mediante un proceso en el que otras personas participan en la producción de la obra, dejando gestos, palabras y recuerdos incorporados a ella.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesKokou Ferdinand Makouvia, Anthologie du mouvement projeté, 2026. Vista de la instalación. Cortesía del artista y de la Galerie Sator © Adagp, París, 2026

macLYON. La economía existencial en la 18ª Bienal de Lyon

En macLYON la economía se vuelve existencial. Vida y muerte, herencia y deuda sustituyen aquí a las materias primas y los sistemas de producción de Les Grandes Locos. Lo que circula son cuerpos, memorias, tecnologías y relatos históricos; aquello que una generación recibe de otra, pero también las violencias y ausencias que quedan sin resolver.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesYasmeen Al Daya, Embrace, 2024. La escultura ha sido recreada por Petrit Halilaj para la Bienal de Gasza, Pavillon de Berlin, noviembre 2025. Cortesía  Yasmeen Al Daya, the Gaza Biennale Berlin Pavilion y Zitto editions, Berlin. Foto: © Emmanuelle Firman

Pequeña hasta caber en una mano, Embrace, de Yasmeen Al Daya, fue concebida en Gaza durante la destrucción posterior al 7 de octubre de 2023. Un cuerpo replegado en posición fetal concentra vulnerabilidad, duelo y supervivencia. Al no poder desplazarse fuera de Gaza, la artista propuso que la pieza fuera recreada por otro artista para poder mostrarla en el exterior. El cuerpo reaparece en Brilant Milazimi como una presencia mucho más expansiva y turbulenta. Transparent Body, Foggy Future, con su figuración de trazos rápidos y cuerpos deformados, convierte la incertidumbre del futuro en una experiencia física.

Del cuerpo a aquello que heredamos, Archana Hande utiliza en Weaving Light antiguas tarjetas perforadas de telares Jacquard para construir una estructura circular que proyecta patrones de luz y sombra. La tecnología desarrollada en Lyon viajó hasta Bangalore, donde transformó la producción textil durante la industrialización colonial, y regresa ahora simbólicamente a su punto de partida. El telar conecta así trabajo, colonialismo y una forma de codificación que anticipó la informática.

Memoria y borrado

La historia también depende de aquello que desaparece. En Once Upon a Time They Thought the End Would Come from Above, Huda Takriti aborda las excavaciones clandestinas de yacimientos arqueológicos en Siria y las cicatrices que dejan en el paisaje y en la transmisión de la memoria. A través de archivos, imágenes y fragmentos, la artista convierte el vacío dejado por los objetos extraídos en una pregunta sobre quién construye la historia y qué ocurre cuando sus evidencias son arrancadas de su contexto.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesLuke Willis Thompson, Te Moana-nui-a-Kiwa, 2024-2026. Vista de la instalación. Cortesía del artista y Nagel Draxler (Berlín/Colonia/Meseberg)

También Luke Willis Thompson interroga la herencia colonial en Te Moana-nui-a-Kiwa, una instalación cinematográfica que revisa las relaciones entre Francia y el Pacífico desde perspectivas indígenas y convierte soberanía, independencia y transmisión histórica en cuestiones todavía abiertas. La herencia toma otras formas en Mónica Mays, Álvaro Urbano, June Crespo y Karlos Gil, desde el cuerpo y los restos materiales hasta la arquitectura y la ficción, la escultura como fragmento o la arqueología tecnológica.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesJune Crespo, TW, TG (III); The dancing column (III) y The dancing column (IV), toads 2026. Cortesía de la artista, P420 (Bolonia) y Galería Carreras Múgica (Bilbao)

Ecos de la ciudad. Desplazarse es parte de la 18ª Bienal de Lyon

El dispositivo de Nichols cobra otra dimensión cuando la exposición abandona sus sedes principales y empieza a confundirse con Lyon. Las traboules de Croix-Rousse, el jardín del Musée des Beaux-Arts, un parking, una estación de metro, la Fondation Bullukian, el Musée des Confluences y la Cour des Loges convierten el desplazamiento en parte de la propia exposición. El visitante ya no contempla la idea del pasaje, sino que la practica.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesJardin du musée des Beaux-Arts. Susan Philipsz, We are the weavers, 2026. Installation sonora. La escultura es de Gideon Horváth, Liberty!, 2026, Prosperity!, 2026, Glory!, 2026. Cortesía del artista y Longtermhandstand

Susan Philipsz introduce el sonido en esos espacios de tránsito. En We Are the Weavers recupera el himno de protesta de los canuts, los obreros de la seda de Lyon, y lo descompone en distintas voces que resuenan entre el jardín del Musée des Beaux-Arts, las traboules de Croix-Rousse y la historia obrera de la ciudad. Monira Al Qadiri lleva al Musée des Confluences su universo atravesado por petróleo, extracción y memoria. Luz Broto interviene en varios puntos de la ciudad con protocolos que vuelven a plantear algo esencial en su práctica. ¿Qué sucede cuando alteramos mínimamente las reglas que organizan un lugar, una relación o el acceso a un espacio?

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesLuz Broto, Put Oneself in the Place of the Other, 2022. Publicación, p. 72. Foto: © Emmanuelle Firman

Fiona Clark, lo que queda fuera de campo

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesFiona Clark, serie Cosmetic Women, 1975. © Adagp, Paris, 2026

Entre las artistas que mejor condensan el espíritu de la Bienal está Fiona Clark. Clark trabaja desde otro tipo de economía, la de aquello que suele quedar fuera del relato. En Cosmetic Women, fotografió a mediados de los setenta a dependientas y maniquíes de grandes almacenes de Auckland (Nueva Zelanda) aplicando a unas y otros la misma mirada frontal. La serie devuelve visibilidad a mujeres trabajadoras prácticamente ausentes de la historia del feminismo. En Polaroid Pests, su archivo se desplaza hacia los animales que captura en su propiedad de Taranaki durante la regeneración del ecosistema indígena. Cada imagen registra lugar, fecha y circunstancias de la muerte. Trabajo femenino, ecología y cuidados atraviesan así más de cincuenta años de una práctica construida alrededor de comunidades y vidas habitualmente relegadas al fuera de campo.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesFiona Clark, serie Cosmetic Women, 1975. © Adagp, Paris, 2026

FRAC Rhône-Alpes. Jóvenes economías en la 18ª Bienal de Lyon

Esa atención a lo que queda fuera del campo visible encuentra otra formulación en el Institut d’art contemperain / FRAC. Aquí una generación más joven desplaza la economía hacia la información, la memoria y la historia. En Who Gets to Be Seen, Yehwan Song hace circular páginas web por un precario sistema de cartón, tuberías, agua y teléfonos móviles para comparar la distribución desigual del agua con la visibilidad en Internet, porque también el espacio digital tiene sus jerarquías y zonas invisibles. Joyce Joumaa, en Une disparition n’est pas une mort, parte de Youssef Bey Karam, figura de la resistencia libanesa contra el Imperio otomano, para conectar memoria histórica, soberanía y crisis contemporánea.

18ª Bienal de arte contemporáneo de Lyon. Sueños y pasajesJoyce Joumaa, Une disparition n’est pas une mort, 2026. Vista instalación. Cortesía del artista

Presencia española

La presencia española merece un desvío propio. Nueve artistas participan en esta edición —Laia Estruch, Lúa Coderch, Núria Güell, Luz Broto, Lara Almarcegui, Álvaro Urbano, Mónica Mays, June Crespo y Karlos Gil—. De la arquitectura inflable de Coderch y Estruch a la investigación sobre territorio y extracción de Almarcegui, pasando por la crítica institucional de Güell, la escultura informalista de Crespo y Mays, la arquitectura y ficción de Urbano, las intervenciones textuales y espaciales de Broto o la arqueología tecnológica de Gil, sus trabajos atraviesan varios de los ejes centrales de la Bienal. Una representación especialmente amplia que aparece diseminada por las distintas economías y geografías de la Bienal.


La 18ª Bienal de Lyon, Passer d’un rêve à l’autre
Hasta el 13 de diciembre de 2026
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