Lacoste celebra la vida, el tenis, y cómo este ha definido el estilo parisino actual a través de su nueva campaña Life is a Beautiful Sport.
La nueva campaña de Lacoste retoma uno de los lemas más icónicos de su historia; y lo utiliza para celebrar cómo la vida (y el tenis) es un deporte hermoso. A través de las calles de París, la campaña nos muestra a una chica haciendo todo lo posible por entregar una pelota a Novak Djokovic (y lo interesante es todo lo que pasa entre medias).

El deporte como motor para la vida (y la estética)
Si nos ponemos a pensar en la historia y el legado de Lacoste, su nueva campaña es un paralelismo perfecto de cómo esta marca pasó a escurrirse dentro de la cotidianidad parisina. En 1933 la marca de René nació para traer elegancia y sofisticación a las pistas; y fue justamente ese look lo que hizo que el nombre (y su mítico polo) tuviese cabida en el armario cotidiano años después. ¿La campaña? Nos muestra cómo el tenis se abre camino entre la cotidianidad parisina a través de humor y una narrativa refrescantemente desenfadada.

También, el título de la campaña nos habla de la historia de la marca misma. Resulta que el lema Life is a Beautiful Sport fue una de las primeras consignas que usó la marca para comunicar su legado de deporte y lifestyle. ¿Ahora? Se mantiene justamente con el mismo significado. Pues bien, ¿de qué va exactamente la campaña? Pues la narrativa es bastante simple: una chica aparece entre un matorral con una pelota de tenis; y mueve cielo y tierra a través de las calles de París para entregarle la bola a Djokovic. Contado así, puede que no suene demasiado interesante… pero la magia está en cómo se desenvuelve todo; y vale mucho la pena verla.

Lacoste pone el tenis como el eje entre deporte y estilo; como siempre lo ha hecho
A parte del video de la campaña, dirigido por Fredrik Bond, por cierto, Lacoste también hace eco del lema Life is a Beautiful Sport a través de una serie de imágenes que solo refuerzan esta idea. La campaña se expande a través fotografías que capturan poses de tenistas en jugadas clave; pero con la particularidad de no estar en la pista. De hecho, están en la calle y nos plantean una idea de cuando “el imita a la vida”; o más bien, “cuando el deporte imita a la vida”.

En cuanto a la ropa per sé; podemos estar seguros que algo tan icónico solo se estiliza a través de prendas con el mismo peso cultural. Aquí, elementos como el mítico polo de tenis, el vestido y la falda plisada y el chándal retro se convierten en los protagonistas. Y, a parte de confirmar que la sofisticación del armario tenista cabe en nuestro armario de diario, nos dan a entender que el sporty chic nunca va a pasar de moda.