Pop, religión y adolescentes locas, entrevista a Ana Llurba

Pop, religión y adolescentes locas. La escritora Ana Llurba nos abre las puertas del cielo. Con su novela debut La Puerta del Cielo (Aristas Martínez, 2018), la escritora argentina residente en Barcelona Ana Llurba (Córdoba, Argentina, 1980), propone una mirada sorprendente sobre la religión, la búsqueda de la trascendencia, la iniciación en el mundo y la sexualidad a través de los ojos ingenuos de Estrella, la protagonista de esta hilarante novela que conjuga crueldad y ternura en el entorno claustrofóbico de una secta cristiano ufológica donde nada es lo que parece.

Ana Llurba es licenciada en Letras Modernas, actualmente trabaja en el mundo editorial y colabora en diferentes medios nacionales e internacionales como El País, Letras libres, Barcelonés o El Mundo. En 2015 publicó Este Es El Momento Exacto En Que El Tiempo Empieza A Correr (I Premio de Poesía Joven Antonio Colinas). Además ha participado en varias antologías de cuento y ensayo. La Puerta del Cielo (Aristas Martínez, 2018) es su primera novela y de como surgió y muchas más cosas hablamos en este encuentro con la autora.

¿Desde cuando vives en Barcelona?

Ana Llurba – Me mudé hace diez años, en el 2008, luego de finalizar una licenciatura en Letras modernas. Cursé un máster en Teoría literaria en la UAB que iba a ser por solo un año, pero a los tres meses ya había decidido quedarme aquí.

Pop, religión y adolescentes locas, entrevista a Ana Llurba

¿Te mudaste aquí para emprender una carrera literaria?

Ana Llurba – No, todo lo contrario. Llegué con el plan de hacer un máster y luego un doctorado, con unas ínfulas académicas de las que me avergüenzo bastante, la verdad. Cuando esos planes se torcieron, empecé a trabajar en el sector editorial y en prensa. La escritura estuvo siempre ahí, como una cuenta pendiente pero nunca como algo a lo que pensaba que le iba a dedicar mucho tiempo. Como me dieron un premio con un poemario y poco después acabé la novela y conseguí una agente literaria, todo fue bastante rápido. De repente, no me había dado cuenta, pero le estaba dedicando muchas horas a la semana y todo empezaba a ser un poquito, solo un poquito, menos masoquista y solitario.

¿Cómo ha sido tu llegada a la escritura? ¿Por qué te consideras una masoquista?

Ana Llurba – Escribía mucho en mis veintes, sobre todo poesía, pero después lo dejé durante varios años aunque siempre leí mucho, nunca he dejado de hacerlo. Lo retomé de manera regular hace cinco años, a fines de 2013, después de una separación, que me dejó mucho tiempo para mí y también varios procesos vitales y elecciones personales por procesar. De ahí salió un poemario, que va sobre el paso del tiempo, la muerte, la maternidad y todos esos temas que nos han enseñado a temer, como si no fueran parte de la vida misma. Escribir es la parte más masoquista a la que te empuja la lectura, cuando no es suficiente y, como dice una amiga, necesitás apagar la radio que está encendida en tu cabeza todo el día. Escribir aplaca eso, una especie de ruido blanco, un rumiar constante de ideas, sensaciones, imágenes, que la lectura detona en tu interior.

¿Cómo fue el proceso de creación con esta novela?

Ana Llurba – Todo empezó con la protagonista, Estrella, una preadolescente ingenua y naif que se ha creado en un entorno muy cerrado y no sabe casi nada del mundo. Siempre he sentido fascinación por el arquetipo de la adolescente almost psycho, al borde del crimen y la locura. Los adolescentes son como una crisálida de algo que está por explotar y aún no se sabe qué será, si un monstruo o una mariposa. En los últimos años venía leyendo y releyendo mucho sobre ese tipo de personajes: Frankie de Frankie Y La Boda de Carson McCullers, Merricat Blackwood de la novela Siempre Hemos Vivido En El Castillo de Shirley Jackson, las tres chicas de Los Vivos Y Los Muertos de Joy Williams, cada una con sus obsesiones, en el cine Verónica Sawyer, el personaje de Winona Ryder en esa comedia juvenil negrísima que es Heathers —en España titulada Escuela De Jóvenes Asesinos— o la oscuridad ambivalente de Donnie Darko. De ahí a la cuestión del misticismo y los malentendidos y a las lecturas literales de la Biblia hubo un solo paso. Un sábado paseando por el mercado de Les Encants en Barcelona encontré un libro que se llama Los Extraterrestres En La Biblia. Se trata de un ensayo de hermenéutica y pseudoarqueología aberrante, muy mal escrito, sin tesis finales ni conclusiones, en la línea de las investigaciones de Erich Von Däniken sobre los antiguos dioses extraterrestres que nos habrían dejado los petroglifos y las pirámides. Había algo en esas teorías “activamente residuales” que me atrapó: me encantan los malentendidos, las lecturas literales. Y ahí estaba todo: ¿por qué no entender gran parte del imaginario bíblico como una épica intergaláctica? ¿Por qué no pensar el cielo que promete el cristianismo (y a su manera, otras religiones monoteístas) como un lugar físico, es decir, el espacio exterior? Hay una gran variedad de sectas ufológicas que se acercan a estos planteos, como los raelianos y también Heaven’s Gate, que cometieron un suicidio colectivo en los noventas. De ahí viene el nombre de la secta que da título a la novela La Puerta Del Cielo, aunque me gusta mucho más la ambigüedad del castellano: “cielo” significa tanto el cielo físico como Paraíso a diferencia de “heaven” que no significa lo mismo que “sky”. Así fue como me di cuenta que tenía algunas características para delinear a la protagonista y su historia. Era el verano de 2015, me habían despedido de mi trabajo y tenía mucho tiempo libre, así que empecé a escribir la primera versión.

Pop, religión y adolescentes locas, entrevista a Ana Llurba

¿Cómo fue tu relación con el proceso de edición? ¿Fue fácil conseguir editorial?

Ana Llurba – Mis editores fueron maravillosos. Se la envié hace casi un año y luego de algunas idas y vueltas, finalmente decidieron publicarla. El proceso de edición me encanta, yo misma he editado muchas cosas de otros y me encanta el proceso de “afinar” textos, tarea que acerca al editor a una especie de productor musical más que de mecenas o mentor —creo que es el modelo que sigue extendido en el prehistórico mundillo literario hispanoamericano—. Esta novela no hubiera sido lo que es sin el arduo trabajo de Sara y Cisco, artesanos de la edición.

¿Qué estás leyendo ahora? ¿Nos recomendarías a algunos autores en tu línea?

Ana Llurba – Ahora estoy leyendo Umbra de Silvia Terrón, una maravilla en la línea de la trilogía MaddAdsam de Margaret Atwood —una distopía muy lírica e intensa con imágenes tan melancólicas como un disco de Cat Power—. No sé si es mi línea, creo que tendría que escribir mucho más para descubrirlo, pero estoy fascinada con una horneada de escritores latinoamericanos como Martín Felipe Castagnet, Liliana Colanzi, Lucila Grossman, Ariadna Castellarnau, Mónica Ojeda, Valeria Correa-Fiz y otra gente que investiga en lugares oscuros desde un cierto eclecticismo genérico.

¿En qué estás trabajando ahora?

Ana Llurba – Estoy acabando un libro de cuentos, con relatos que tienen hasta ocho años y que quiero cerrar. Además tengo empezada otra novela que tocará el tema de la religión pero también el de algunas supersticiones populares. No puedo decir más.

www.anallurba.net