
La reapertura del Palacio de Velázquez llega con La Perla Peregrina, una exposición de Fernando Sánchez Castillo que explora memoria, poder e historia mediante cerca de 200 obras, procesos creativos abiertos y participación del público.
La reapertura del Palacio de Velázquez, sede del Museo Reina Sofía en el Parque de El Retiro, llega acompañada de una de las exposiciones más ambiciosas de la temporada: Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina. Más que una retrospectiva, la muestra propone un viaje por las relaciones entre historia, memoria y poder a través de cerca de 200 obras y un elemento poco habitual en un museo: el propio taller del artista, trasladado al espacio expositivo y abierto al público. Se podrá visitar hasta el 8 de marzo de 2027.
Imagen superior: Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina, Palacio de Velázquez, Museo Reina Sofía. Fotografía: Fátima Sanz
Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina, Palacio de Velázquez, Museo Reina Sofía. Fotografía: Fátima Sanz
Tras las obras de rehabilitación y mejora financiadas por el Plan de Recuperación, el Palacio de Velázquez vuelve a abrir sus puertas con una exposición que ocupa el edificio entre el 24 de junio de 2026 y el 8 de marzo de 2027. Comisariada por Ferran Barenblit, la muestra revisa la trayectoria de Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), uno de los artistas españoles que con mayor insistencia ha explorado cómo se construyen los relatos históricos y cómo estos condicionan nuestra manera de entender el presente.
Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina. Global Museum Protest. 2015-2026. Fotografía: Fátima Sanz
La historia nunca está terminada: siempre está en disputa.
El título de la exposición remite a una de las joyas más célebres de la historia: la Perla Peregrina. Descubierta en Panamá en el siglo XVI, pasó por las manos de reyes, emperadores, coleccionistas y celebridades hasta convertirse en símbolo de poder, prestigio y deseo. Sin embargo, para Sánchez Castillo y Barenblit, la perla es mucho más que un objeto valioso. Su propio proceso de formación sirve como metáfora de la historia y del arte.
Las perlas nacen cuando un cuerpo extraño irrumpe en el interior de un molusco. Como respuesta a esa agresión, el organismo genera capas de nácar hasta transformar la herida en belleza. La exposición plantea una analogía directa: muchas de las grandes creaciones culturales surgen precisamente de conflictos, traumas o episodios de violencia que el tiempo recubre de significado.
Narón. 2003-2007. Bronce. Colección MUSAC. Fotografía: Fátima Sanz
A partir de esta idea, la muestra recorre algunas de las constantes que han definido la obra de Sánchez Castillo durante las últimas décadas. Su trabajo disecciona monumentos, símbolos, gestos políticos y narraciones oficiales para mostrar que el poder nunca es natural ni inevitable, sino una construcción cultural sostenida por imágenes, rituales y relatos.
¿Qué ocurre cuando un monumento deja de obedecer a su función original?
La respuesta suele ser sorprendente. En el universo creativo de Sánchez Castillo, una estatua puede convertirse en un columpio, el vehículo asociado a un acontecimiento histórico puede transformarse en una instalación artística y los símbolos de autoridad pueden adquirir una dimensión inesperadamente lúdica. Lejos de destruirlos, el artista los desplaza de contexto para revelar su fragilidad y cuestionar las certezas que representan.
El porvenir de la revuelta. Fotografía: Fátima Sanz
El humor desempeña aquí un papel fundamental. No aparece como un simple recurso estético, sino como una herramienta crítica capaz de desmontar solemnidades y generar nuevas lecturas. La ironía permite observar el poder desde una distancia diferente y descubrir los mecanismos que lo sostienen.
Uno de los aspectos más originales de la exposición es su carácter de “retro-prospectiva”, término utilizado por el comisario para definir una muestra que mira simultáneamente hacia el pasado y hacia el futuro. Junto a obras ya conocidas conviven piezas recientes, trabajos en desarrollo y procesos creativos abiertos.
Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina. Monumentos protegidos. 2005-2015. Fotografía: Fátima Sanz
Por primera vez, el taller también forma parte de la exposición.
Durante los nueve meses que permanecerá abierta, Fernando Sánchez Castillo trabajará dentro del Palacio de Velázquez en presencia de los visitantes. De este modo, el museo deja de ser únicamente un espacio donde se contemplan resultados terminados para convertirse en un lugar donde también se observa la creación en marcha.
Esta decisión altera la relación tradicional entre artista, obra y público. Los visitantes dejan de ser espectadores pasivos para convertirse en interlocutores de un proceso vivo. La exposición se transforma así en un espacio de encuentro, conversación y experimentación.
Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina. Figuras de memoria expandida. Fotografía: Fátima Sanz
La memoria histórica ocupa un lugar central en el recorrido. Las obras dialogan con episodios de la historia contemporánea española, especialmente con las huellas del franquismo, la transición democrática y las diferentes formas en que ambos periodos han sido narrados. Sin embargo, la muestra evita los discursos cerrados. En lugar de ofrecer respuestas definitivas, plantea preguntas sobre aquello que recordamos, lo que olvidamos y quién decide qué merece ser conservado.
Vista de sala de la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina. Fotografía: Fátima Sanz
El arte no fija la memoria: la mantiene abierta.
Esa idea resume buena parte del trabajo de Sánchez Castillo. Sus obras no pretenden sustituir una versión de la historia por otra, sino revelar las tensiones, silencios y contradicciones que permanecen activas bajo la superficie de los relatos oficiales.
Con La Perla Peregrina, el artista convierte el Palacio de Velázquez en un laboratorio donde historia, política, humor y creación contemporánea se entrelazan constantemente. El resultado es una exposición que invita a mirar de nuevo aquello que parecía conocido y a comprender que, igual que una perla nace de una herida, muchas de las formas más valiosas de conocimiento surgen precisamente de la capacidad de cuestionar lo establecido.
Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina.
Del 24 de junio de 2026 y el 8 de marzo de 2027.
Palacio de Velázquez Parque del Retiro
Madrid
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Josep Viladomat Massanass. Escultura de caballo, parte del conjunto “Al General Franco”. 1963. Fotografía: Fátima Sanz