Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

La exposición Latencia del Pliegue invita a descubrir el universo escultórico de Antonio Fernández Alvira, donde cuerpo, materia y misterio dialogan a través de formas que esconden más de lo que revelan.

Hay esculturas que se contemplan y otras que parecen invitarnos a descifrar un enigma. Latencia del Pliegue, la exposición de Antonio Fernández Alvira, propone precisamente ese ejercicio: acercarse a unas obras que hablan del cuerpo, de la materia y de todo aquello que permanece oculto bajo la superficie. A través de la cerámica, el textil y la cera de abeja, el artista construye un recorrido donde cada pliegue esconde una historia que nunca termina de revelarse.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

Hay algo profundamente humano en querer descubrir qué se oculta detrás de las cosas. Esa curiosidad es el punto de partida de Latencia del Pliegue, una exposición que gira en torno a una idea tan sugerente como universal: toda materia contiene un secreto. No importa si hablamos de un objeto cotidiano o de una escultura; siempre existe una dimensión invisible que permanece latente, esperando el momento —o quizá nunca— de manifestarse.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

Cada pliegue es una promesa de lo que todavía no vemos.

La propuesta de Antonio Fernández Alvira nace de una investigación escultórica desarrollada durante años, en la que el proceso tiene tanto peso como el resultado. Sus obras no buscan ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas sobre la relación entre el cuerpo, los materiales y la memoria que estos son capaces de conservar. El artista utiliza sus manos como una herramienta de pensamiento: modela, dobla, presiona y transforma la materia hasta convertir cada pieza en un registro físico de ese diálogo entre gesto e idea.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

La exposición se organiza en tres conjuntos escultóricos que funcionan como capítulos de una misma investigación. Más que una sucesión de obras independientes, el recorrido muestra la evolución de un mismo lenguaje plástico a través de distintos materiales y procedimientos.

El primer conjunto está formado por esculturas cerámicas de un blanco lacado que reposan sobre una mesa. Su aspecto recuerda a fragmentos de moldes o a piezas extraídas de un cuerpo que ya no está presente. Existe en ellas una tensión entre presencia y ausencia, entre lo que muestran y aquello que evocan sin llegar a explicar del todo. Son formas silenciosas, casi arqueológicas, que parecen conservar la memoria de un contacto desaparecido.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

La escultura deja de ser un objeto para convertirse en la huella de una experiencia.

En el segundo grupo aparece el diálogo entre barro y tela. Aquí la dimensión táctil adquiere un protagonismo especial. Las marcas de los dedos permanecen visibles sobre la superficie cerámica, mientras las texturas parecen confundirse con el tejido. El resultado juega constantemente con la percepción del espectador: ¿dónde termina un material y comienza el otro? Esa incertidumbre forma parte de la experiencia, invitándonos a mirar con mayor atención y a desconfiar de la primera impresión.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

El recorrido culmina con una serie de piezas textiles revestidas de cera de abeja que ocupan tanto el suelo como las paredes. Las prendas originales han perdido su identidad para convertirse en nuevas formas escultóricas. La cera oscurece los colores, endurece los tejidos y transforma por completo su apariencia. Paradójicamente, esa capa protectora no oculta únicamente; también revela otra forma de vulnerabilidad, una belleza nacida de la transformación y del tiempo.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

Proteger también puede ser una forma de mostrar.

Más allá de la experimentación con los materiales, Latencia del Pliegue plantea una reflexión sobre la fragilidad y sobre nuestra necesidad de preservar aquello que consideramos esencial. Cada procedimiento empleado por Fernández Alvira parece construir una envoltura para custodiar algo que nunca llega a hacerse completamente visible. En lugar de ofrecer certezas, la exposición reivindica el valor del misterio y del proceso creativo como espacios abiertos a la interpretación.

Latencia del Pliegue: cuando la escultura guarda secretos

En un momento en el que la imagen parece exigir transparencia inmediata, la obra de Antonio Fernández Alvira propone exactamente lo contrario: detenerse, observar despacio y aceptar que no todo necesita ser revelado. Porque quizá el verdadero significado de estas esculturas no reside en lo que esconden, sino en la capacidad que tienen para despertar nuestra imaginación y recordarnos que los mejores secretos son aquellos que permanecen, precisamente, en estado de latencia.

Latencia del Pliegue / Antonio Fernández Alvira
Hasta el 4 de septiembre de 2026
House of Chappaz