
La Bienal Manifesta inauguró su 16ª edición en la región del Ruhr, en Alemania, transformando doce iglesias de posguerra en desuso en espacios de arte y encuentro comunitario bajo el lema This is not a church. Se puede visitar hasta el 4 de octubre.
Manifesta 16 tiene lugar en cuatro ciudades del area del Ruhr —Essen, Bochum, Duisburg y Gelsenkirchen—. Bajo la dirección del urbanista Josep Bohigas junto con un equipo curatorial intergeneracional, más de un centenar de artistas reconstruyen y deconstruyen el pasado, presente y futuro del área minera del Ruhr. La mayoría de obras se articulan alrededor de los inmigrantes laborales, ausentes en el relato oficial, que sostuvieron el desarrollo industrial de la región hasta el cierre de las minas, y la consiguiente depresión económica que aún la atraviesa.
Imagen de portada: Havîn Al-Sîndy, How to Carry a Locust, 2026 en St. Josef, Geselkirchen © Havîn Al-Sîndy. Foto: Ivan Erofeev
Cabosanroque, Fail Again Fail Better, 2026 en St. Ludgerus, Bochum © Cabosanroque. Foto: Rainer Schlautmann
Con “This is not a church”, la bienal nómada Manifesta celebra su 30 aniversario con la mirada puesta en la transformación urbana. Pero Manifesta 16 Ruhr no solo plantea una recuperación y reutilización arquitectónica, sino que pretende ser la piedra fundacional de un movimiento ciudadano sobre el futuro de estos edificios sagrados, que se cierran a un ritmo acelerado en toda Alemania, para convertirlas en laboratorios de comunidad y espacio de resiliencia urbana.
William Engelen, Variation on Godspeed in 4/4, 2026 en St. Marien, Essen © William Engelen. Foto: Ivan Erofeev
Mediadores creativos en Manifesta 16
Manifesta 16 ha contado con un equipo interdisciplinar de ocho mediadores creativos, compuesto por el ya mencionado Josep Bohigas, junto con Gürsoy Doğtaş y tres tándems intergeneracionales —el británico Henry Meyric Hughes y Michael Kurtz, el alemán René Block y Leonie Herweg, y el polaco Anda Rottenberg y Krzystof Kosciuczuk—.
Marina Naprushkina, Kein Geläut, 2026 en Gethsemane Kirchen, Bochum © Marina Naprushkina. Foto: Ivan Erofeev
El equipo ha comisariado un programa de 107 artistas, con 67 obras de nueva creación que ocupan las doce iglesias de la región. En Bochum son cuatro: Christ-König , Gethsemane-Kirche, St. Anna y St. Ludgerus. Duisburg aporta una, la Kulturkirche Liebfrauen. Essen cuenta con tres: Markuskirche, St. Gertrud y St. Marien. Y Gelsenkirchen suma cuatro más: St. Anna, St. Bonifatius, St. Josef y Thomaskirche. Todas ellas, construidas (o reconstruidas) en la posguerra entre los años 1950 y 1970.
Augustas Serapinas, Pew Power, 2026 en Markuskirche, Essen © Augustas Serapinas. Foto: Rainer Schlautmann
Justicia poética: mayoría de artistas turcos y polacos
Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo económico de esta zona del Ruhr se centró en la explotación de minas de carbón y su transformación en acero. Las fábricas generaban empleo y atraían a trabajadores y sus familias, la mayoría polacos y turcos, pero también griegos, españoles e italianos. De ahí la fuerte presencia de creadores de ambos países en Manifesta 16, una suerte de justicia poética para quienes construyeron la región con su trabajo ahora la reinterpretan con sus obras.
Akbar Behkalam, Abendmahl / La Cena del Señor, 1978 en St. Bonifatius – Ferdane Satır Tea Garden, Gelsenkirchen © Akbar Behkalam. Foto: Ivan Erofeev
Julia Logothetis, Kurdischer (ehemals “türkischer”) Gastarbeiter in Wien / Kurdos (antes “turcos”) Trabajadores Invitados en Viena, 1977-79 en St. Bonifatius – Ferdane Satir Tea Garden, Gelsenkirchen © Julia Logothetis. Foto © Ivan Erofeev
Junto a los centros de explotación se construyeron escuelas e iglesias para servir a las comunidades que crecieron alrededor de las minas y las fábricas de acero. Ya sabemos que la arqueología industrial ya se ha recuperado en forma de museos y centros culturales en toda Europa —y en el Ruhr, Zollverein, Patrimonio Mundial de la UNESCO, es el gran ejemplo—.
Confessional of the Unnamed, 2026 en Christ-König, Bochum © Bérénice Gaça Courtin. Foto: Ivan Erofeev
Ahora, parece que el turno es para los centros de espiritualidad, las iglesias católicas y protestantes que, vacías de feligreses, esperan ser llenadas de nuevos significados. El gesto es contundente, coger edificios que fueron centros de comunidad, devolverles ese carácter a través del arte y plantear al mismo tiempo su posible futuro como espacios cívicos, huertos, piscinas o centros de deporte.
Pınar Öğrenci, Glück auf in Deutschland / Buena Suerte en Alemania, 2024 en St. Anna, Bochum © Pınar Öğrenci. Foto: Rainer Schlautmann
Mabe Bethônico, Women in the Mines of All Kinds, 2010 en Christ-König, Bochum. Foto: Ivan Erofeev
Les Gastarbeiter en tres sedes de Manifesta 16
Bajo la dirección del mediador creativo Gürsoy Doğtaş, las tres sedes de Gelsenkirchen conforman un tríptico sobre la experiencia de los Gastarbeiter. Aquelles “trabajadoras y trabajadores invitados”, en realidad emigrantes laborales, que llegaron a Alemania Federal con visas temporales desde mediados de los años 1950 procedentes de varios lugares y culturas, pero cuya diversidad fue reducida a una única función económica. Doğtaş activa tres espacios domésticos de reflexión: la sala de estar, el huerto y un teatro musical para reivindicar la identidad de los obreros migrantes en la zona del Ruhr.
Justin Lieberman, An Engine, 2026 en St. Bonifatius – Ferdane Satır Tea Garden, Gelsenkirchen © Justin Lieberman. Foto: Rainer Schlautmann
St. Bonifatius – El jardín de té de Ferdane Satır, Gelsenkirchen
Por su parte, El jardín de té de Ferdane Satır debe su nombre a Ferdane Satır y su familia víctimas de un trágico atentado racista en Duisburg en 1984. Para los migrantes laborales crear un huerto o jardín propio fue un acto de resistencia silenciosa. Doğtaş rescata el gesto plantar de raíces en tierra ajena mediante veinticinco artistas exploran el jardín como espacio de resistencia frente a la lógica que reducía a los trabajadores a mano de obra desechable. En la exposición, el enfoque en elementos de la naturaleza, la comida y el hogar contrasta la dura realidad del trabajo industrial con la dignidad de poseer un espacio propio.
Al frente: Bureau Baubotanik, Tea Garden, 2026 © Bureau Baubotanik. Sobre la pared: Özlem Altın, You are what you hold, 2026 © Özlem Altın. Foto: Rainer Schlautmann
Thomaskirche – La sala de estar de Hava Güleç, Gelsenkirchen
En Thomaskirche renonbrada como La sala de estar de Hava Güleç, el curador Gürsoy Doğtaş se remonta a finales de los años q950, cuando muchas mujeres de diversa procedencia llegaron a la Alemania Federal como migrantes laborales. A pesar de su variada formación, cultura y habilidades, el estado las encasilló bajo el término reduccionista de Gastarbeiter y las relegó a los salarios y escalafón social más bajos.
Sobre la ventana: Gülbin Ünlü, Friend (working title), 2026 © Gülbin Ünlü. Foto: Ivan Erofeev
El espacio honra a Hava Güleç, una obrera industrial cuyo conocimiento y labor invisible de cuidados, salud y apoyo vecinal sostuvieron a su comunidad. Frente a los barracones que negaban el arraigo, el salón se convierte en un lugar de memoria colectiva donde el trabajo textil y las historias personales visibilizan la diversidad silenciada. La muestra presenta veintiún artistas en un proyecto abierto a incorporar más obras domésticas creadas por las propias trabajadoras invitadas.
Gülbin Ünlü, Friend (working title), 2026 © Gülbin Ünlü. Foto: Ivan Erofeev
St. Anna – Hatay Engin Music Hall, Gelsenkirchen
Por último Hatay Engin Music Hall está dedicado a la música como puente emocional e identitario para los Gastarbeiter. Las canciones que trajeron quienes llegaron de Turquía, Grecia o Yugoslavia se convierten aquí en un puente entre lo que dejaron atrás y lo que construyeron en un país que nunca les fue hospitalario. La música funcionó como un archivo en movimiento; un espacio portátil que aliviaba la nostalgia por lo perdido a la vez que permitía conectar con otros y asentar su nueva vida sin perder sus raíces.
Ming Wong, Yüz Karası – Cassette Collection, TBC © Ming Wong. Foto: Rainer Schlautmann
En este espacio, Doğtaş apuesta por quince artistas cuyos trabajos conectan la música con expresiones de género y sexualidad interculturales. Además, rinde homenaje a Hatay Engin, un renombrado cantante educado en Estambul que emigró a Berlín en los años 1970 y se convirtió en un pilar fundamental de la música turca en la diáspora.
Mesut-Sabuha Salaam, Gayhane – Die Nacht als Zuhause / Gayhane – La Noche Como Hogar, 2026 © Mesut-Sabuha Salaam. Foto: Rainer Schlautmann
Mira M. Yang, Darkling I listen, 2026 © Mira M. Yang. Foto: Ivan Erofeev
Josep Bohigas y sus gestos colectivos en St. Ludgerus (Bochum) y St. Josef (Gesenkirchen)
El urbanista catalán ha curado dos iglesias, la de St. Ludgerus en Bochum y la de St. Josef en Gelsenkirchen. En St. Ludgerus, Cabosanroque transforma la iglesia en un estadio contraintuitivo donde el juego sustituye al ritual. Las porterías, aros y marcas activan el espacio como un campo de acción sin resultado fijo; el éxito se silencia, el error se amplifica. Los tiros fallidos activan el órgano de la iglesia, convirtiendo el edificio en un instrumento colectivo. En St. Josef, Penique Productions despliega una gran membrana inflable y azul (como el color del equipo local) que neutraliza la iconografía del templo y convierte la nave en un espacio continuo, ni sagrado ni profano.
Penique Productions/Sergi Arbusà, Möglich Unvorhersehbar /Posiblemente Impredecible, 2026 © Penique Productions/Sergi Arbusà. Foto: Ivan Erofeev
En ambos lugares, el diseñador Curro Claret, ha organizado talleres con vecinos y estudiantes donde los bancos, desmontados y reconfigurados, dejan de imponer una posición jerárquica para proponer formas de estar juntos más horizontales y precarias.
Al fondo y al frente: Curro Claret, This Is Not a Church Banco de Iglesia, 2026. Foto: © Sergi Arbusà (Penique Productions)
Por último, el proyecto de Duo Barber-Palacios para Manifesta 16, convierte las torres de las 12 iglesias en una red sonora a través de doce conciertos site-specific en los que participantes locales, previamente instruidos por los artistas, tocan las campanas. El proceso, documentado en un vídeo que se exhibe en St. Josef, genera “rastros acústicos” que redefinen la percepción del espacio urbano y convierten el sonido en herramienta de memoria colectiva.
Al fondo: Pantalla de video: Dúo Barber-Palacios, How long a Clapper’s Shadow Falls, 2026. En primer plano: Curro Claret, Banco de iglesia, 2026. Foto: © Sergi Arbusà (Penique Productions)
Kulturkirche Liebfrauen, Duisburg
Michael Kurtz & Henry Meyric Hughes son los curadores de esta iglesia cuya parte superior es actualmente un centro cultural, mientras la parte de inferior sigue realizando oficios religiosos. Para la Manifesta 16 han comisionado Ouranophobia 47051 al artista anglo iraní Abbas Zahedi. Zahedi ha construido una especie de segundo órgano a partir de tubos rescatados de órganos abandonados de toda Europa, incluido el de la iglesia de San Nicolás de Kiev, destruido en 2021.
Zahedi autoproclama su práctica como “realismo disociativo”, entendiendo la disociación como un proceso psicológico común en pacientes pos-traumáticos (como él mismo). Su práctica artística combina sonido y escultura con el fin de desarrollar nuevos rituales de duelo colectivo. Por eso, en Manifesta 16, la instalación Ouranophobia 47051, concebida como un órgano de estructura abierta, esta organizada como un círculo de piedra prehistórico (henge) que acoge grupos de apoyo sobre la pérdida, acompañados por actuaciones musicales y artísticas.
Abbas Zahedi, Ouranophobia 47051, 2026 © Abbas Zahedi. Foto: Ivan Erofeev
Christ-König, Bochum
Comisariada por tandem Anda Rottenberg & Krzysztof Kosciuczuk, la artista polaco-romaní Małgorzata Mirga-Tas presenta un conjunto de esculturas de cera, carbón y metal que tejen una poderosa reflexión sobre la memoria y la violencia antigitana. Seis piezas de la serie 29 que conmemora a las víctimas de una ejecución masiva de 29 gitanos en la Polonia de 1942, un monumento que ella misma erigió y que fue destruido por desconocidos en 2016. A partir de sus fragmentos, la artista ha creado las seis figuras de cera que evocan tanto el crimen original como su posterior borrado.
Małgorzata Mirga-Tas, Ryćhino (Oso Romaní), 2025; Jangaro (Czarny 2) y Jangaro (Black 1), 2023; 29 (nueva escultura del hombre caído rosa), 2026; Ryćhino 2 y Ryćhino 3 (Osos Romaníes), 2026; bear (new 2 y 1), 2026 © Małgorzata Mirga-Tas. Foto: Ivan Erofeev
A su lado, los Jangare, figuras humanas de cera y hollín, se convierten en deidades protectoras, mientras que los Ryćhino, osos a tamaño real, conectan el mundo humano con la naturaleza, en un gesto que desafía los estereotipos sobre el pueblo romaní.
Al fondo: obras de Małgorzata Mirga-Tas © Małgorzata Mirga-Tas. En primer plano: Eva Koťátková (con niños de Bochum y Praga), When Animals Fall From the Sky, 2026 © Eva Koťátková. Foto: Ivan Erofeev
El alemán Niklas Goldbach, con su vídeo que mezcla realidad y ficción, revisita su región natal para examinar el legado industrial del Ruhr a través de una mirada queer, cuestionando la iconografía del trabajo y la masculinidad mientras aborda las Ewigkeitslasten —las “obligaciones eternas”—, una herencia financiera y medioambiental que sigue activa bajo la superficie de la región.
Niklas Goldbach, For the Ages, 2026. Foto: Niklas Goldbach
St. Gertrud, Essen
Esta parroquia que ya funciona como sede de estudios de artistas está comisariada por René Block & Leonie Herweg. En el exterior de la iglesia el artista turco Halil Altındere convierte un árbol en un dosel de cámaras de vigilancia. Transformando lo orgánico en un recordatorio de que cada paso que damos es observado, registrado y archivado sin nuestro permiso.
Halil Altındere, Security Tree, 2021–2026 © Halil Altındere. Foto: Ivan Erofeev
Por su parte, el artista turco-alemán Nasan Tur desmonta los bancos de la iglesia y los coloca en vertical, convirtiéndolos en un muro donde las preocupaciones, donde recuerdos y esperanzas de la comunidad se graban directamente en la madera.
Nasan Tur, Elevation, 2026 © Nasan Tur. Foto: Rainer Schlautmann
Šejla Kamerić, Agape, 2026 © Šejla Kamerić. Foto: Rainer Schlautmann
La institución Manifesta suele trabajar la dicotomía centro-periferia, pero en Manifesta 16 todo es periferia. Se mueve entre lo posindustrial y lo espiritual, entre la ruina y la posibilidad. Y además, es un laboratorio sobre cómo el arte puede convertirse en herramienta de transformación urbana real, no solo discursiva. La próxima edición Manifesta 17 tendrá lugar en 2028 en Coimbra (Portugal) en colaboración con la Bienal Ano Zero.
Luc Tuymans, KINO, 2026 en Christ-König, Bochum © Luc Tuymans. Foto: Ivan Erofeev
Gašper Kunšič, Ornament, 2025 en St. Anna – Hatay Engin Music Hall, Gelsenkirchen © Gašper Kunšič. Foto: Rainer Schlautmann
Todas las imágenes cortesía © Manifesta 16 Ruhr
Manifesta 16: Essen, Bochum, Duisburgo y Gelsenkirchen
Entrada gratuita durante los 105 días de duración de la bienal, hasta el 4 de octubre.
Toda la info en este enlace.