
Hace 20 años, descubrimos a Gori de Palma, un emergente diseñador de moda. Sobre la pasarela, llamaba la atención su refinado estética de motero. Al igual que hoy, la reconstrucción y el upcycling ya formaban parte de sus diseños. La diferencia es que ahora su foco está en las motos.
Gori de Palma, el que fuera un enfant terrible del diseño de moda en Barcelona y vistiera a grandes estrellas musicales, decidió hace ocho años bajarse de un barco marcado por el estrés y la presión del sector. Buscando independencia y una vida más tranquila, este creador mallorquín reconvirtió su sensibilidad estética para volcarse en su gran pasión: las dos ruedas. Desde su taller, fusionado con su vivienda, Palma Cycles, Gori no solo restaura y customiza motos clásicas de los setenta con un sello icónico y personal, sino que rescata su belleza, reinventándose a sí mismo con menos ruido alrededor.

GORI DE PALMA
Fotografía Bianca de Villar
Entrevista Dennis Newby
Fotos de pasarela Estrop Barcelona
Editor Ramón Fano

Así fue cómo Dennis Newby, Bianca de Villar y Gori de Palma se encontraron casi por casualidad
Una noche de verano me llevaron al bar Musical Maria de Barcelona. Después de dos copas, mis amigos decidieron ir a una coctelería canalla de l’Eixample, pero aquella propuesta tenía sabor a mala decisión, así que decidí quedarme a terminar la copa e irme sensatamente a casa. El antropólogo que llevo dentro siempre se ha sentido cómodo en un bar observando a la gente que habita un local en un momento preciso. A mi lado apareció un tipo alto, con pinta de vikingo al que le pregunté, bromeando, si era de aquí. Siguieron casi dos horas maravillosas escuchando las historias de aquel vikingo, no tan vikingo, que había sido un conocido diseñador de ropa, que vistió a estrellas de una de las grandes discográficas ahora se dedica a customizar motos.

Al día siguiente, Bianca, quien ha capturado estas fotos, me llamó y me contó, entre otras cosas, que me reservara unas fechas en marzo porque venía a Barcelona a hacer unas fotos; entre ellas, las de un conocido diseñador mallorquín afincado en Barcelona que ahora se dedica a modificar motos. Cuando le dije que lo había conocido justo la noche anterior, pareció no sorprenderse demasiado mientras me recordaba que estos caprichos del universo, siempre terminaban encontrándome.

Entrar en casa de Gori es entrar en un taller, la portería funciona como una máquina del tiempo. Se accede al local, a pie de calle, desde la escalera de vecinos. Abrió el taller hace años, pero mientras trabajaba entraban curiosos y aficionados constantemente, así que, hace ya un tiempo, decidió cerrar el acceso a vehículos y público para poder centrarse en sacar adelante los proyectos pendientes, y así sigue hasta ahora.

Hay gente que construye cosas y gente que, al crearlas, las rescata. Gori de Palma pertenece a los segundos. Es un nombre que pegó fuerte en el mundo de la moda, especialmente en Barcelona. Hace ocho años dejó la moda por la presión propia del sector, buscando una vida más tranquila y la posibilidad de trabajar de forma independiente. Aprovechó entonces su creciente pasión por las motos custom para dedicarse plenamente a ellas.

Gori de Palma nos cuenta cómo fue su transición del taller de costura al taller de motos
¿Echas de menos la moda?
(Gori de Palma) Por un lado, echo de menos la parte creativa: diseñar colecciones, producir… Había algo muy bonito en todo ese proceso. Pero luego estaba la parte mala: muchísimas horas de trabajo, estrés, presión, ferias… Económicamente, también había muchas temporadas malas y, al final, con cuarenta y dos años y después de quince trabajando como un cabrón, me bajé del barco porque pesaba más lo malo que lo bueno.

“Hace muchísimos años me puse por cuenta propia a modificar Minis, de aquellos para correr”
He oído que tenías un taller de coches retro.
(Gori de Palma) ¿Quién, yo? No… Bueno, hace muchísimos años me puse por cuenta propia a modificar Minis, de aquellos para correr. Tenía un montón de Minis, los toqueteábamos con lo poco que teníamos a mano: colectores, escapes, carburadores, admisión y poco más…

“Cuando dejé la moda, hice un proyecto con una Honda de cuatro cilindros, pero en versión de carreras”
¿De dónde nace tu pasión por la estética y las motos?
(Gori de Palma) Desde pequeñito. A mi padre le gustaba mucho cacharrear con motos. Con siete u ocho años ponía a punto Vespinos o Mobylettes y con catorce me compré mi primera moto. Siempre he tenido motos, siempre he viajado en moto. Cuando empecé a trabajar en moda, por hobby las iba tuneando con los medios que tenía: poniéndoles manillares más bajos y haciendo cosas sencillas para quitarme el estrés el fin de semana. Cuando dejé la moda, hice un proyecto con una Honda de cuatro cilindros, pero en versión de carreras. La homologué y, al tiempo, la vendí muy bien de precio. Pensé que ahí había mercado y me busqué un local para aprovechar la oportunidad de trabajar solo.

“Cuido mucho la imagen y que todos los proyectos estén relacionados con mi estética”
¿Cómo son tus proyectos ahora?
(Gori de Palma) Cuido mucho la imagen y que todos los proyectos estén relacionados con mi estética. Intento dedicar la mitad de mi tiempo a proyectos de clientes y la otra mitad a proyectos propios. Para mí dejo cosas que me apetecen, aunque no sean rentables. Para mis clientes, escojo motos en las que podrías imaginarte a Steve McQueen. Prefiero las Honda de los setenta porque son muy fiables y también porque así me alejo de la corriente de que todo el mundo coge Harley.
Hay un movimiento que le pone las horquillas largas a las Honda; en aquella época las Harley no eran fiables y se usaban más las Honda, aunque duró poco porque las Harley empezaron a mejorar. Para mis proyectos no reparo en gastos. Me viene bien ir vendiendo estas motos que hago; aparte de ganar algo, entro en la rueda de seguir haciendo motos, mantenerme activo y tener cada seis meses una moto nueva y guay.

“Un público moderno que busca que le haga una moto con una estética muy concreta y bonita”
¿Quién suele ser tu público y cómo llegas hasta él?
(Gori de Palma) Tengo dos redes: Wallapop, donde tengo una cuenta Pro y pago publicidad para tener más visibilidad, e Instagram, que es mi canal de exposición. Me llegan clientes de ambos sitios. En cuanto al público, suele ser gente de cuarenta o cincuenta años con profesiones creativas: diseñadores gráficos, peluqueros, diseñadores de moda… Un público moderno que busca que le haga una moto con una estética muy concreta y bonita. Suelen contactar conmigo porque, de todo lo que han visto, lo mío es lo que más les ha gustado. Normalmente, ya tienen una historia con las motos y suelen tener una moto de batalla para el día a día y otra para el fin de semana. También vienen muchos amigos que quieren que se la haga yo.

“Hay que tener en cuenta que la industria se ha fijado en esta estética y saca motos de serie con sabor retro”
¿Cómo ves el futuro de las motos custom?
(Gori de Palma) Yo creo que cada vez está desapareciendo más, con el tema del leasing hay cada vez más motos nuevas y veo menos gente dedicada a esto. Desaparecer del todo, no, porque siempre habrá gente a la que le gusten estas cosas, ¿no? Pero respecto a cuando yo empecé, hay mucha menos demanda. El público, a medida que madura, va tirando hacia lo cómodo y confortable: BMW con maletas, motos enduro muy fiables y seguras. También hay que tener en cuenta que la industria se ha fijado en esta estética y saca motos de serie con sabor retro. Yo me siento más a gusto ahora que somos menos, pero quizá más auténticos.

“Tengo muchas ganas de irme fuera de la ciudad”
¿Cómo es trabajar y vivir en el mismo espacio?
(Gori de Palma) No suelo empezar muy temprano. Me levanto y desayuno tranquilamente mientras respondo correos y diseño piezas; hacia las diez me pongo a trabajar en las motos. Si me animo, puedo llegar hasta las diez de la noche trabajando en un proyecto que veo casi terminado. Pudiendo escoger, prefiero tener unificado el espacio donde vivo y trabajo. Me resulta súper cómodo. Tengo muchas ganas de irme fuera de la ciudad, idealmente a cuarenta minutos de Barcelona, aunque hasta ahora me ha dado cierto miedo porque soy un animal social y no quiero sentirme aislado. Ahora, a los cincuenta, ya me veo listo porque paso más tiempo encerrado.

Y Dennis nos cuenta hasta quien diseñó los pantalones que lleva Gori en estas fotos
(Gori de Palma) Uno no puede evitar contagiarse de la pasión tranquila que emana Gori cuando habla de motos. Mientras apaga las luces del taller y caminamos entre esqueletos, zombis y divinidades mecánicas, recibe una llamada que convierte al antropólogo que llevo dentro en mero fisgón. Comenta por teléfono que los vaqueros se los hacen él mismo porque los industriales nunca terminan de encajarle bien. Afuera empieza a caer la noche sobre Barcelona y pienso que quizá haya algo profundamente hermoso en la gente que decide reconstruir: motos, vidas o incluso a sí mismos… Él ha hecho eso consigo mismo: desmontarse, quedarse con lo importante y volver a empezar con menos ruido alrededor.
Así era la moda de Gori de Palma

