Marquel Williams: del brutalismo industrial a la emoción

¿Qué tienen en común un bolígrafo ergonómico, un florero y una mesa de escritorio? Todos son diseños del ex modelo Marquel Williams (Arizona, 1995) y están realizados aplicando la rotundidaz, nobleza y el brutalismo de los materiales metálicos.

El creador, formado como modelo, concibe piezas de diseño coleccionable inspiradas en formas arquitectónicas e industriales. Como su colección Beams realizada en aluminio cortado a láser y desarrollada a partir de vigas de construcción. Autodidacta y animado por su pasión y amor por el diseño, comenzó a idear objetos a muy temprana edad, partiendo de la curiosidad infantil y de muchas horas encajando piezas Lego. Conceptos como proporción, materialidad, permanencia y claridad de intención alimentan su inspiración. ¿El objetivo? Romper moldes para lograr objetos elegantes y exquisitos que inviten a la sorpresa y a las emociones.

Marquel Williams: del brutalismo industrial a la emoción
Imágenes superiores: 1) Bandeja para organizar objetos editada por Archived, 2023. Foto: Matthew E. Kavanagh 2) Marquel Williams fotografiado por Rodolfo Martínez

¿Dónde naciste, y cómo influyó tu entorno en tu perspectiva creativa?

Nací en Tucson, Arizona, y me mudé a Dallas, Texas, cuando tenía dos años. A los dieciocho me trasladé por mi cuenta a Los Ángeles. No crecí en un entorno especialmente creativo, pero siempre tuve curiosidad por entender cómo estaban hechas las cosas. Una de mis primeras influencias fueron las visitas a casa de mi abuela durante las vacaciones de Navidad. Era una persona increíblemente resolutiva y llegó incluso a construir su propia casa. Mirando atrás, ver a alguien moldear su entorno a través del trabajo manual y la construcción probablemente me marcó más de lo que entonces era consciente.

¿Cómo surgió tu interés por el diseño y qué experiencias despertaron inicialmente tu fascinación por los objetos y el mobiliario?

De niño desmontaba constantemente cosas para volver a montarlas. Pasaba mucho tiempo construyendo con Lego, Lincoln Logs y maquetas de coches. Me fascinaba comprender cómo funcionaban las cosas y cómo distintas piezas podían unirse para formar un todo. Ese impulso nunca desapareció. El diseño fue una consecuencia natural de esa curiosidad.

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Beam Chair II, en la tienda Same Old, 2025. Foto: Brian Chong

Creciste y trabajas en Los Ángeles. ¿De qué manera ha influido la ciudad en tu lenguaje visual y en tu sensibilidad industrial?

En realidad crecí en Texas y me mudé a Los Ángeles cuando tenía dieciocho años. Texas me enseñó a hacer cosas; Los Ángeles me mostró lo que era posible. La ciudad se sitúa en una intersección única entre arte, arquitectura, entretenimiento, moda y diseño, generando una cultura en la que las ideas circulan libremente entre disciplinas. Ese entorno me animó a pensar más allá de los objetos individuales y a interesarme por la creación de experiencias y espacios completos.

Antes de dedicarte plenamente al diseño de mobiliario trabajaste en moda y en proyectos de archivo. ¿Qué aprendizajes de ese mundo siguen influyendo en tu práctica hoy?

La moda me enseñó la importancia de la relevancia cultural y de tener una mirada propia. A través de Archived pasé años estudiando prendas históricas, muebles y objetos bien diseñados, prestando mucha atención a aquello que hacía que ciertas obras perduraran mientras otras caían en el olvido. Aprendí que, aunque las tendencias van y vienen, los trabajos más sólidos mantienen su vigencia gracias a la originalidad, la calidad de ejecución y una perspectiva distintiva.

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Beam Chaise Lounge, 2025, editada también por Caliper. Foto: Pete McDaniel

Tu trabajo parece mantener constantemente un equilibrio entre brutalismo e intimidad. ¿Cómo encuentras la armonía entre la rigidez estructural y la refinación?

No pienso conscientemente en equilibrar rigidez y refinamiento. Para mí se trata más bien de crear una sensación de orden y armonía visual. Me interesa cómo la estructura, la proporción y la materialidad trabajan juntas para generar equilibrio. Me atraen las formas con una fuerte presencia visual pero contenidas, donde gestos relativamente simples pueden producir un gran impacto. En última instancia, busco un equilibrio entre claridad, funcionalidad e intensidad visual.

¿Qué arquitectos, diseñadores o movimientos artísticos han sido fundamentales en tu desarrollo estético?

Mis influencias han evolucionado considerablemente con el tiempo. El minimalismo, el clasicismo, el modernismo de mediados del siglo XX, el brutalismo, la Bauhaus, el Art Déco y el arte contemporáneo han contribuido a conformar mi perspectiva. Más que identificarme con un movimiento concreto, me interesan los principios duraderos que trascienden los estilos: la proporción, la materialidad, la permanencia y la claridad de intención. Son cualidades que pueden encontrarse a lo largo de los siglos y en distintas disciplinas, y que siguen guiando mi trabajo hoy.

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Vista de la exposición colectiva celebrada en Basic Space Los Ángeles, 2026. Foto: Matthew E. Kavanagh

¿Hay diseñadores, artistas o arquitectos que consideres mentores personales o influencias fundamentales, aunque nunca hayas trabajado directamente con ellos?

Hay demasiados para nombrarlos a todos, pero algunas figuras que me han influido son John McCracken, Anish Kapoor, Antonio Canova, Shiro Kuramata, Mies van der Rohe, Wendell Castle, Andrea Branzi, Jean Prouvé, Donald Judd, Richard Serra, Dan Graham, Lucio Fontana, Kazuo Shiraga, Antony Gormley, Gordon Matta-Clark y Robert Morris. Lo que más admiro de su trabajo es la claridad de visión. A pesar de trabajar en medios y épocas diferentes, todos desarrollaron un lenguaje propio y una manera singular de relacionarse con el material, la forma y el espacio.

Tu colección Beams transforma elementos estructurales como vigas en L y aluminio cortado por láser en objetos domésticos. ¿Cómo surgió esa idea?

La idea nació de mi interés por los sistemas estructurales de la arquitectura. Un día encontré recortes de vigas en L en un proveedor local de metal y me llevé algunas piezas a casa para experimentar. De ese proceso surgió el primer prototipo de la Beam Desk.

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Beam Lounge Chair para Caliper, en edición limitada de 10, 2024. Foto: Borja Llobregat.

¿Con qué firmas colaboras?

Trabajo en estrecha colaboración con fabricantes como Caliper para dar vida a objetos, supervisando labores de diseño, desarrollo y dirección creativa de cada proyecto. Además, para Basic Space realizo curaduría y planificación espacial de sus eventos.

¿Qué te atrae emocional o simbólicamente de los materiales industriales?

Aprecio su honestidad. Materiales como el acero o el aluminio no intentan ocultar lo que son. Comunican fuerza, utilidad y permanencia. Al mismo tiempo, me interesa desafiar las ideas preconcebidas que tenemos sobre ellos, transformándolos en algo refinado, elegante e inesperado.

Tus piezas parecen ser al mismo tiempo altamente funcionales y escultóricas. ¿Te consideras más un diseñador funcional o un creador de objetos artísticos coleccionables?

Ambas cosas. La función es importante para mí, pero también me interesa crear experiencias emocionales y visuales.

¿Cómo es tu proceso creativo, desde la idea inicial hasta la pieza terminada?

Varía mucho de un proyecto a otro. A veces una idea comienza con un boceto, pero con más frecuencia la visualizo mentalmente y paso directamente al modelado CAD. Cuando el concepto está resuelto digitalmente, empiezo a prototipar y probar. Es un proceso muy iterativo, con ajustes que continúan hasta fases avanzadas de fabricación, hasta que la pieza encuentra un equilibrio tanto visual como funcional.

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Instalación en la Walker Guesthouse de Paul Rudolph, de 1953, para Basic Space L.A., 2026. Foto: Matthew E. Kavanagh

¿Qué importancia tienen los principios de ingeniería y la lógica estructural en tus decisiones formales?

Son importantes. Aunque no tengo formación académica en ingeniería, he aprendido a través de la experimentación, la fabricación y la experiencia. En cierto modo, no haber seguido una formación tradicional me ha llevado a abordar los problemas con curiosidad en lugar de partir de reglas preconcebidas.

El detalle parece esencial en tu trabajo. ¿Qué elementos sutiles pueden pasar desapercibidos para la mayoría de las personas, pero son fundamentales para ti?

La proporción y el equilibrio. Presto atención a detalles que muchas personas quizá nunca perciban conscientemente, como la manera en que una forma se divide, cómo se distribuye el peso visual o cómo distintos elementos se alinean dentro de una composición. También me importa profundamente la construcción de cada pieza, desde la orientación de herrajes y fijaciones hasta los componentes internos y las uniones ocultas. Individualmente pueden parecer decisiones menores, pero en conjunto determinan si un objeto está realmente resuelto.

Tus muebles transmiten una fuerte sensación de permanencia y peso. ¿Piensas en ellos como objetos atemporales?

Sí. Que una pieza llegue a ser atemporal no me corresponde decidirlo a mí, pero procuro crear trabajos que no dependan de las tendencias ni de la novedad. Mi esperanza es que sigan siendo relevantes por sus ideas, sus materiales y su ejecución, más que por el momento histórico en que fueron creados.

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Uno de sus recientes diseños, bolígrafo ergonómico para 5m Studio. Foto: Namuk Kim

¿Cuál ha sido el mayor reto técnico o conceptual al desarrollar la colección Beams?

Encontrar el equilibrio entre impacto visual y usabilidad. El desafío siempre ha sido preservar la fuerza y la claridad de las formas arquitectónicas, asegurando al mismo tiempo que las piezas funcionen de manera cómoda y natural como mobiliario.

Mirando atrás, ¿qué proyecto o momento consideras un punto de inflexión en tu trayectoria?

El prototipo de la Beam Desk fue ese punto de inflexión. Antes de ese proyecto no me consideraba necesariamente diseñador. La respuesta que recibió esa pieza me abrió puertas y me dio la confianza necesaria para seguir explorando el diseño y desarrollar lo que más tarde se convertiría en la colección Beams.

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Prototipo del primer escritorio Beam Desk, editado en 2022. © Marquel Williams

¿Cómo ha influido tu papel en Basic Space en tu comprensión del diseño contemporáneo y de la cultura del coleccionismo?

Me ha proporcionado una perspectiva única tanto de la dimensión creativa como de la comercial dentro del mundo del diseño. A través de Basic.Space y Design Miami he podido comprender mejor cómo piensan los coleccionistas, cómo evolucionan los mercados y cómo se construye el valor cultural alrededor de los objetos.

Has colaborado con fotógrafos como Cass Bird y Sebastian Faena. ¿Qué te enseñaron esas experiencias sobre la imagen, la narrativa visual o la composición?

En realidad estaba al otro lado de la cámara, como modelo, pero aquellas experiencias me enseñaron muchísimo. Observar cómo fotógrafos tan talentosos construían una imagen reforzó mi comprensión de la importancia de la composición, la luz, la narrativa y la atmósfera. Me hizo ver que cada decisión visual contribuye a la manera en que una historia es percibida.

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Beam Vase, 2025. Foto: Namuk Kim

¿Qué tipo de relación buscas crear entre el cuerpo, el espacio y el objeto a través de tus muebles?

Me interesa cómo un objeto media la relación entre una persona y su entorno. El mobiliario existe en una escala que es a la vez íntima y arquitectónica. Interactúa directamente con el cuerpo mientras configura simultáneamente la experiencia de una habitación. Las piezas más logradas son aquellas que consiguen ambas cosas.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y hacia dónde te gustaría dirigir tu práctica creativa en los próximos años?

Actualmente estoy desarrollando nuevos muebles, objetos, interiores y obras escultóricas. De cara al futuro, me gustaría trabajar más intensamente en rehabilitación, diseño espacial y escultura de gran formato. Me interesa crear entornos y experiencias donde arte, diseño y arquitectura se vuelvan inseparables.