MGMT

NUESTRAS CONGRATULATIONS PARA MGMT

Hemos estado toda la última década viviendo el súmmum del revival, el reciclaje de ideas del pasado, filtradas a través de las posibilidades que da la tecnología de hoy. Pero ahora nos encontramos con una corriente, mucho más interesante y divertida, que podríamos denominar rewindal, y que vendría a ser esta nueva tendencia que se destaca por rebobinar al pasado (da igual si retrocedemos a los 60, 70 u 80) y producir, mezclar, ecualizar, componer y arreglar discos tal y como se hacía en su momento, de manera que en la actualidad suenen exactamente como entonces. Ya no se lleva hacer pasar lo viejo como nuevo sino simplemente conseguir un efecto de traslación maravilloso, delicioso y ultra divertido. Music go music, Mark Ronson y en definitiva MGMT son algunos exponentes de ello.
Dicho esto, tenemos ya en nuestras manos Congratulations, ese difícil segundo disco al que los reyes del jitazo del 2009, se enfrentan de una manera más que inteligente. Para evitar convertirse en one hit wonder, lo mejor es no seguir la estela de todos los grupos que han caído en ese saco por intentar repetir el éxito del primer disco, haciendo lo mismo pero con menos gracia y sin el factor sorpresa inicial. En ese sentido Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser han sido muy astutos, entregando un segundo álbum completamente diferente a lo que fue Oracular Espectacular pero a la larga mucho más interesante. Avisaron que en este disco no habría ningún Kids o Time to pretend, (cosa que muchos no les van a perdonar), pero el resultado es un álbum apabullante que gana a cada escucha y que en mi opinión es un sólido paso hacia delante. Han perdido el toque electrónico discotequero tan Tubeaway Army que les hizo famosos, pero en su lugar han traído nuevos sonidos (o mejor decir viejos) provenientes de sintes vintage modulares que el británico Sonic Boom (ex Spaceman 3), productor del disco, ha aportado de su colección.

MGMT

Congratulations es un disco que choca al principio pero que pronto empieza a ser adictivo. Es un álbum de cromos, repleto de referencias en el que hay cabida a canciones dedicadas a (Brian Eno), TV personalities (Song for Dan Treacy), un instrumental al que irónicamente titulan Lady Dada’s Nightmare, momentos más audaces como Congratulations o esa maravilla de sinfonía de 12 minutos llamada Siberian breaks. Su sonido es un cocktail aderezado con ingredientes tan dispares como Jefferson Airplane, Beatles, Shocking Blue, Bowie, T-rex, Joe Jackson, Gainsbourg, Pink Floyd, Flaming lips, el garaje australiano, inglés y americano, la new wave inglesa y mucha no, muchísima psicodelia, pero sin dejar nunca de sonar a MGMT. Se presentan con Flash Delirium (acompañado de un espectacular vídeo dirigido por Andreas Nilsson que puedes ver aquí), y asustados por la reacción que algunos fans van a tener por el cambio de dirección, piden irónicos “una oportunidad”. No hace falta, se la han ganado, vamos a celebrarlos, venerarles y rendirles pleitesía. Amén.