
GOA ha montado en Wuxi, China, un teatro con unos indisciplinados secundarios: los pájaros. En esta pieza de land-art llamada Earth Valley Theater, sobrevuelan al público con absoluta libertad.
“El Earth Valley Theater es una aventura de los seres humanos, la naturaleza y la mente. El espacio deja de ser un refugio para convertirse en una pregunta: ¿hasta qué punto nos hemos alejado de la naturaleza y cuánto nos hemos acercado a nosotros mismos?”, reflexiona XU Qi, arquitecto de GOA y responsable principal de este proyecto de land-art situado en Wuxi, la provincia china de Jiangsu, entre valles y montañas, rodeado de pájaros y a poca distancia del lago Taihu.

Land-art para pájaros y humanos
El estudio se encontró con un lugar bien equipado, con dos valles cruzándose en T. Así que GOA esquivó el camino fácil de colocar un edificio encima del paisaje y escogió sumergirlo en su topografía. Ahora, la peculiar intersección natural organiza la obra, con una superficie de 9.200 m², en tres ámbitos: la llegada y los servicios, el anfiteatro y el espacio para las aves.



Para mayor ventaja, la tierra ofrecía un excelente escondite para las tripas de la infraestructura escénica. Debajo de terrazas y gradas se acumula todo aquello que una función necesita y que el público apenas debería notar: taquillas, comercios, salas de ensayo, camerinos, oficinas, instalaciones y servicios. Sonido, iluminación y otras infraestructuras también están camufladas entre juntas y cavidades.
El anfiteatro se hace esperar
Dicho esto, quienes esperen entrar, enseñar la entrada y localizar su asiento tendrán que armarse de paciencia. Tres plazas y tres pabellones reciben al público antes de enviarlo, escaleras abajo, hacia las entrañas del valle. Los senderos persiguen las curvas del terreno y la arquitectura se esfuma poco a poco. Cuando por fin se deja ver el anfiteatro, preparado para 2.000 espectadores, la intención de GOA es que parezca recién descubierto entre los pliegues de la montaña.



Los pájaros toman el escenario
Y entonces, cuando todo el mundo está ya obedientemente sentado, entran los pájaros en acción. Aunque ‘entrar’ quizá no sea el verbo más adecuado, ya que llegan volando. Frente al aviario tradicional, donde el ser humano delimita el movimiento del animal, GOA altera parcialmente el reparto de papeles. Las aves cuentan con refugios donde descansar, pero durante las representaciones salen desde puntos elevados, atraviesan libremente el valle sobre las cabezas del público y regresan después a sus alojamientos.
Diseñar para un usuario con alas en Wuxi, China
Todo esto llevó a GOA a descubrir que diseñar para el usuario se complica cuando este tiene alas. Un arquitecto normalmente estudia cómo camina una persona, qué puede ver desde su asiento o qué dimensiones debe tener una puerta. En Earth Valley Theater hubo que hacerse además otras preguntas: ¿cómo despega un ave?, ¿qué necesita ver para orientarse?, ¿qué aspectos pueden incomodarla?, ¿qué texturas resultan más convenientes?, ¿a qué altura debe producirse el vuelo? Los especialistas en comportamiento aviar participaron, por ello, en el proceso junto con ingenieros, responsables teatrales y, por supuesto, los integrantes del despacho.

Tanta conversación entre plumas y planos dejó huella en las gradas. Sus pendientes y la altura de determinados elementos tuvieron que plegarse a las necesidades de quienes iban a pasar volando por encima. El anfiteatro, por su parte, se hundió para dejar despejado el espacio aéreo sobre el público. Distintas aves, incluidas rapaces, pueden atravesarlo a poca distancia de las butacas.
Arquitectura a vista de pájaro
La consideración hacia los pájaros se aprecia hasta el ultimísimo detalle. Los vidrios están marcados para reducir colisiones y los aviarios incorporan madera tratada térmicamente, mallas, grava y compartimentos adaptados a cada especie. Sistemas LED sin parpadeo hacen de sol, simulando el amanecer y el anochecer, y puertas automáticas, acompañadas por unas cajas denominadas Sputnik, controlan el ir y venir de sus habitantes.

Y, como en toda buena vecindad, también hubo que establecer ciertas normas sobre el ruido. Había que conseguir que el espectáculo sonara con toda su intensidad sin hacerlo a costa de la tranquilidad de los pájaros. Para reconciliar ambos intereses, GOA empleó altavoces direccionales que concentran la música y los efectos en el área de espectadores y reducen su propagación hacia las zonas de nidificación.
Arcilla que no es arcilla, bambú que no es bambú
La relación con Wuxi también se construyó al tacto. Arcilla y bambú proporcionaron a GOA un vocabulario material que la oficina prefirió reinterpretar antes que copiar. En algunas zonas, el hormigón fue modelado a través de procedimientos CNC y posteriormente intervenido a mano hasta adquirir una rugosidad que evoca la tierra y la tradición cerámica local.
El bambú protagoniza un engaño parecido. Lo que remite a su tradicional entretejido está realizado con componentes de HDPE, escogidos por su resistencia y adecuación a los aviarios. Nada es exactamente lo que parece, pero la ilusión no pierde de vista su referente.

Un valle que también lleva sus propias tuberías
GOA también tuvo que pensar en cómo gestionar el agua que discurre naturalmente por el valle. Para gestionar la escorrentía y las posibles crecidas, GOA dispuso redes de drenaje en los escalones y las conectó con los cauces existentes. La tierra extraída durante la excavación no se desperdició y se reutilizó para modelar las pendientes circundantes.
Sobre GOA
GOA (Group of Architects) lleva más de 25 años proyectando en China sin afición por encasillarse, pues lo mismo aborda viviendas y hoteles que oficinas, intervenciones urbanas, proyectos rurales o espacios culturales. Su método pasa mezcla disciplinas y borra algunas de las fronteras habituales entre arquitectura, interiorismo y paisaje.
Aquí puedes ver los planos.