Estrenamos Lo Juro por Dios, el bolero de Roi Porto

Roi Porto se sumerge en el panorama musical y nos regala Lo Juro por Dios, un bolero en clave moderna compuesto junto a Maximiliano Calvo.

Roi Porto es muchas cosas. Celebrity, personaje público, icono de la modernidad madrileña, rostro visible de la comunidad LGTBIQ+… un caleidoscopio del underground y a la vez del mainstream más cañí fruto de su paso por el mítico reality Quién Quiere Casarse con Mi Hijo. Pero si tenemos que definir a Roi con una palabra, esa sin duda es artista. Porto es un renacentista millennial que, cansado de elegir soportes, va tocando todos los palos. Su reputación como creador de neones es ya de sobra conocida por todos, así como El Club de las Doomingas, su fiesta dominical junto a Pepino Marino en la madrileña Sala Boite. ¿Y qué le tocaba explorar a Roi Porto? La música, más allá de su labor de DJ, en un concepto más amplio.
El resultado de esta nueva aventura de Roi nos lo podemos llevar hoy a los oídos. Lo Juro por Dios es un tema que, cuanto menos, sorprende. En tiempos en los que mucho de lo que nos llevamos a nuestro paladar musical sabe trap y a urbano, escuchar un bolero inspirado como este es muy pero que muy innovador y reconfortante.
Arriba, portada de Lo Juro Por Dios de Roi Porto @roiporto/ Fotos @gomezdevillaboa / Arte @alvaralcalde

Estrenamos Lo Juro por Dios, el bolero de Roi Porto

El tema tiene un planteamiento clásico y es, justamente eso, lo que lo hace actual. La letra sigue los estándares del género, contándonos a modo confesional una historia de amor y su caída en desgracia. A lo largo de poco más de dos minutos, Roi Porto corazón en mano nos narra los sinsabores de una relación fallida, acompañado de una instrumentación efectiva y elegante. Un mix perfecto compuesto por Porto y por Maximiliano Calvo (@maximiliano.calvo) y producido por Sebastián Borromeo.

‘Lo Juro por Dios’ es una gran carta de presentación para la carrera musical de Roi Porto. Una canción inesperada en cuanto forma en 2021 y que abre miras a géneros, no olvidados pero si relegados, como el bolero. Porque beber y transformar lo clásico siempre es lo más absolutamente moderno.