
La exposición Hefesto, de Vicky Uslé, explora memoria, luz y transformación mediante vidrio, fotografía y procesos intuitivos profundamente sensoriales.
La exposición Hefesto, de la artista Vicky Uslé, presentada en House of Chappaz entre abril y junio de 2026, propone un giro significativo dentro de su trayectoria artística. La muestra se articula como un proceso de transformación íntima en el que el vidrio, la luz y la memoria se convierten en vehículos de exploración emocional y plástica.

La nueva propuesta de Vicky Uslé no se limita a una investigación formal sobre materiales o técnicas. Hefesto representa, sobre todo, una transición vital y artística. La creadora cántabra abandona parcialmente los lenguajes que habían definido buena parte de su trabajo —la pintura sobre papel y lienzo, así como la fotografía— para adentrarse en un territorio mucho más intuitivo y sensorial: el vidrio.

Lejos de entender este cambio como una ruptura, la artista lo vive como una evolución natural. El vidrio aparece en su práctica como un material ancestral, casi latente, que conecta con recuerdos profundos y con una sensibilidad que llevaba tiempo buscando nuevas formas de manifestarse. En este sentido, la exposición funciona como un espacio de tránsito, donde la materia deja de ser únicamente soporte para convertirse en experiencia.


Una exposición atravesada por la intuición y el deseo
Tal y como explica la educadora e investigadora Elena Blesa Cábez en el texto curatorial que acompaña la muestra, Uslé entiende su práctica artística como un proceso autorreflexivo impulsado por el deseo y la transformación. Esa dimensión introspectiva atraviesa toda la exposición y determina la relación de la artista con los materiales, los ritmos y los gestos que conforman las piezas.

La colaboración con la maestra artesana Sara Sorribes resulta clave en este proceso. Gracias a ese diálogo entre arte y oficio, Uslé impulsa una investigación basada en el gesto, el azar y la percepción física de los materiales. El fuego, elemento indispensable en el trabajo del vidrio, se convierte aquí en una metáfora de transformación constante: destruir para volver a crear, fundir para revelar nuevas posibilidades de la forma.

La exposición establece además un interesante diálogo entre fotografía y vidrio. Aunque la fotografía siempre ha estado presente en la obra de Uslé, en Hefesto adquiere una centralidad renovada. Ambas disciplinas conviven como cuerpos complementarios dentro de una misma investigación visual, marcada por la transparencia, el reflejo y la capacidad de la luz para alterar la percepción de las superficies.


Las piezas expuestas continúan un proceso iniciado anteriormente en Cantabria, en la Sala Robayera, consolidando así una línea de trabajo coherente y profundamente vinculada a la experiencia del fuego. No se trata de obras aisladas, sino de fragmentos de una búsqueda continua donde cada pieza parece contener el rastro físico y emocional de su propia creación.
La memoria como lugar de origen de las imágenes
Uno de los aspectos más sugerentes de Hefesto es la manera en que la artista conecta la materialidad del vidrio con su memoria personal. Uslé creció en un molino de agua, un espacio donde la luz atravesaba ventanas irregulares y proyectaba destellos cambiantes sobre las paredes. Esa experiencia visual, casi doméstica y sensorial, constituye el núcleo emocional de la exposición.

La luz no aparece aquí únicamente como fenómeno físico, sino como elemento afectivo. Los reflejos, las transparencias y las distorsiones del vidrio remiten a una memoria fragmentaria, líquida y mutable. Cada obra parece construirse desde la evocación de un instante suspendido: un momento en el que las formas todavía no están completamente definidas y permanecen abiertas a múltiples posibilidades.

En este sentido, el título de la exposición resulta especialmente revelador. Hefesto, dios griego del fuego y la forja, simboliza el poder transformador de la materia. Sin embargo, en la obra de Uslé ese fuego no actúa desde la violencia, sino desde la fragilidad y la vulnerabilidad. El vidrio contiene simultáneamente fuerza y delicadeza, permanencia y riesgo de ruptura.

El cuerpo, la materia y lo que todavía está por definirse
Las piezas de Hefesto también pueden entenderse como un retorno al cuerpo y a la experiencia interior. La propia artista relaciona el vidrio con aquello que fluye dentro de sí: la sangre, el plasma, la bilis, el agua. La materia se convierte así en extensión emocional, en superficie donde lo íntimo encuentra una forma de manifestarse.
Más que describir o representar, las obras parecen revelar un estado de transformación permanente. Hablan de aquello que todavía está tomando forma, de identidades abiertas y procesos inacabados. Precisamente ahí reside buena parte de la potencia de esta exposición: en su capacidad para convertir la fragilidad en lenguaje y la intuición en experiencia estética compartida.
Hefesto / Vicky Uslé
Hasta el 12 de Junio de 2026
House of Chappaz
Ca l’Alegre de dalt 55, Baixos C | Gràcia
Barcelona