
El menú del Día del Padre del restaurante Memories pone en bandeja de plata la excusa perfecta para conocer este local recién aterrizado en las antiguas caballerizas del Palacio de Liria.
Los responsables de Casa Mories y Taberna de Sabina vuelven a la carga con este proyecto, sabedores que muchos de los que pasean por la residencia señorial acaban con ganas de sentarse a comer. Había que respetar la estructura de esta ubicación privilegiada, pero aportarle un toque contemporáneo, tarea que ha firmado José Arroyo. Y, si en Liria el arte no se negocia, en el restaurante Memories tampoco, con Maseda rescatando carteles de los 80 y 90 de la Movida Madrileña.

El menú del Día del Padre de restaurante Memories
Aunque se haya creado con motivo del Día del Padre, que se celebra el 19 de marzo, el menú se alarga hasta el día 22 del mismo mes. Incluye platos para compartir y otros individuales, se puede saborear en comidas o cenas y cuesta 45 € por persona, un precio genial para asomarse a lo que ofrece Memories, donde el ticket medio suele ser elevado y cuya cocina, anclada en lo mediterráneo, se deja influenciar por Europa y Asia.


La propuesta comienza con dos entrantes para disfrutar en compañía —Jamón ibérico y Ensaladilla rusa con tartar de carabinero—, que allanan el terreno antes de enfrentarse a la elección entre Steak tartar preparado y emplatado en mesa, Pulpo a la brasa con parmentier o Solomillo de ternera de 200 gramos con foie. El comensal finaliza con el postre, un tentador Coulant de chocolate con helado.
Otro menú para los más pequeños
Para que los más pequeños no se queden fuera del plan, el establecimiento también ha preparado un menú infantil de 25 €. Recetas que rara vez fallan y que permiten a los adultos relajarse: Huevos rotos o Croquetas de jamón para empezar, Hamburguesa de wagyu o Delicias de merluza con patatas fritas como plato principal, y Tarta de queso o Brownie para concluir la velada.

Ensaladilla rusa con tartar de carabinero.

Un lugar para quedarse un rato más
Pero si no hay niños en la ecuación y la cena se presta a sobremesa larga, mejor no levantarse. El espacio, cálido y sofisticado, con luces bajas y tonos rojos, se acompasa con la música y las sesiones de DJ, abriendo el camino a la primera copa. La coctelería, sin etiqueta de autor, ha sido, en palabras de la casa, “cuidadosamente seleccionada”.