
¿Otro restaurante italiano en Madrid? Sí, pero no. Trebbiano promete transportar al comensal hasta Abruzzo, región situada en el centro del país en forma de bota, para que pruebe la verdad de su cocina.
Detrás del restaurante italiano no hay una gran cadena ni una fórmula prefabricada, sino tres amigos de la infancia –Maurizio y Stefano Ruggeri y Ramón Moncayo– empeñados en traer a la capital española la Italia que recuerdan desde pequeños. El nombre del establecimiento homenajea al Trebbiano, una uva típica del territorio, mientras que los fogones quedan en manos de Andrea Palma, paisano de los socios y responsable de recuperar el recetario tradicional con técnica contemporánea y materia prima de calidad.

Imágenes superiores: 1) Il Pin. 2) Interior del local.
¿Qué se come en el local?
Para demostrar que los restaurantes italianos todavía tienen margen para sorprender, Trebbiano abre los antipasti con las Pallotte cacio e ova (16 €), unas albóndigas abruzzesas de pecorino, tomate y albahaca. No obstante, si el visitante prefiere algo más clásico, puede optar por la Burrata di Andria acompañada de distintas variedades de tomate (16 €), el Tartare di Manzo, solomillo aliñado con bottarga de huevo marinada, cebolla encurtida y gel de yema (19 €); las Bruschettas trufadas (14 €) y tablas de quesos y embutidos curados (22 €).


Bruschetta trufada con cóctel.

Tartare di Manzo.
Además, cabe destacar que en Trebbiano la pasta se amasa a mano cada día y a la vista del cliente. Con harina de sémola y huevo salen archiconocidas creaciones como la Cacio e pepe (15 €), la auténtica Carbonara romana (18 €) o unos tallarines al ragú boloñés preparados a fuego lento (17 €). En caso de que el cuerpo pida algo más sofisticado, el local también sabe ponerse elegante con los Linguine all’astice, con bogavante y tomates confitados (25 €), o Il Pin, raviolis rellenon de ossobuco con trufa negra.
Más platos
Trebbiano también incluye pinsas gourmet de masa ligera y crujiente. Entre ellas llaman mucho la atención la Gricia (17 €), con pecorino y guanciale, y la Mortadella Suprema (18 €). Y para quienes prefieran cuchillo y tenedor antes que todo lo anterior, la carta continúa con el Filetto di Manzo (35 €), un solomillo de ternera con reducción de Oporto; el Maiale all’Orto (21 €), panceta de cerdo lacada con cerveza oscura y naranja roja; e Il Polpo (21 €), pulpo servido con hummus de garbanzos y espuma de guanciale.



El restaurante italiano Trebbiano elabora pasta fresca artesanal.
Los postres coronan la experiencia con algunos de los grandes imprescindibles de la repostería ítala, muy difíciles de rechazar incluso para el que juraba no querer dulce. Cannolo Scomposto (8 €), Tiramisù Classico (6 €), y Pannacotta (8 €) encabezan la selección.

Por otro lado, Cannolo Scomposto.

Por otro lado, Risotto Acquerello (22 €).

Finalmente, cóctel de autor.
La propuesta líquida del restaurante italiano
Importante recalcar que Trebbiano cuenta con una vinoteca con referencias españolas e italianas de tintos, blancos, rosados y espumosos. La coctelería de autor sigue la misma línea con combinados inspirados en Italia. Los más destacados: San Giovanni d’Asso (11 €), whisky trabajado con trufa, limón, sirope de azúcar y vino tinto Montepulciano, y Mio nonno lo faceva meglio (10 €), grappa infusionada con granos de café, licor de avellana y burrata.