
La Chola Poblete vuelve a Madrid por partida doble. Marrón Barroco, en Travesía Cuatro, y Continentes Como Semillas, en La Casa Encendida, ofrecen dos miradas complementarias a uno de los universos más singulares del arte latinoamericano actual.
Dos exposiciones simultáneas sitúan a La Chola Poblete entre las protagonistas de la temporada artística madrileña. Por un lado, su primera individual en una galería en España, Travesía Cuatro, recorre distintos momentos de su trayectoria y presenta nuevas obras. Por otro, su exposición colectiva en La Casa Encendida amplía la mirada hacia el colonialismo y sus persistencias en el presente. Entre ambas emergen algunas de las cuestiones centrales de su práctica como identidad, cuerpo, cultura popular, sincretismo, apropiación y poder.
Imagen superior: La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
La Chola Poblete. Foto: Tomas Wurschmidt. Cortesía de la artista y Travesía Cuatro
Volver a Madrid
Hay algo especialmente significativo en que la primera exposición individual de La Chola Poblete en una galería en España tenga lugar precisamente en Madrid. Su relación con la ciudad comenzó mucho antes de que su nombre circulara por bienales, museos y galerías internacionales. La artista llegó desde Mendoza con apenas 18 o 19 años, cuando acababa de comenzar Bellas Artes y todavía estaba descubriendo qué lugar quería ocupar dentro del arte, pero también explorando su propia identidad y sexualidad.
“Me emociona pensar que dos artistas travestis trans sudamericanas podamos ocupar hoy estos espacios, no desde un lugar marginal, sino desde lugares donde nuestro trabajo es celebrado”. La Chola Poblete
Sin Titulo, 2025. De la serie, Hasta la Tristeza es Distinta con el Sol. Cortesía de la artista y Travesía Cuatro.
Madrid supuso entonces una primera apertura hacia otros mundos posibles. Por un lado, pudo contemplar en directo muchas de las obras que hasta ese momento solo conocía a través de los libros y enfrentarse por primera vez a esa historia del arte que más tarde aprendería a cuestionar, contaminar y hacer suya. Por otro, encontró una comunidad LGTBIQ+ mucho más visible que la que conocía en Argentina y otras formas de estar y reconocerse en el espacio público. Aquel viaje terminó convirtiéndose en uno de esos momentos que adquieren un significado diferente cuando se observan con la distancia de los años. “Para mí tiene algo de volver al lugar donde todo empezó”, recuerda La Chola.
Sin Título, 2021
Marrón Barroco en Travesía Cuatro
Ese regreso toma ahora la forma de Marrón Barroco, en Travesía Cuatro, una exposición comisariada por Seba Calfuqueo, que muy pronto presentará también su propio proyecto expositivo en Madrid. La muestra reúne pintura, escultura, fotografía, acuarela y registros de performance, trazando un recorrido por diferentes momentos de la trayectoria de La Chola y mostrando también algunas de sus líneas de trabajo más recientes. La elección de Seba como comisaria aporta, además, una dimensión especialmente personal al proyecto. Ambas se conocen desde antes de sus respectivas transiciones y La Chola habla de ella como “una hermana del arte”. Su colaboración adquiere así un significado que va más allá de la propia exposición: dos artistas trans sudamericanas que han construido sus prácticas desde lugares históricamente desplazados de los relatos dominantes y que ahora coinciden en Madrid desde posiciones de plena visibilidad.
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
El título contiene dos de las claves de la muestra. Marrón funciona como una afirmación política frente a la construcción de una Argentina blanca y reivindica las pieles y los rostros de descendientes de indígenas, campesinos y migrantes. Barroco introduce el exceso, la mezcla y el sincretismo, pero también la capacidad latinoamericana de absorber y transformar los lenguajes impuestos desde Europa.
“Con Seba pensábamos en el barroco latinoamericano y en el sincretismo entre lo católico y lo indígena, pero también en los cholets de Freddy Mamani y su exuberancia de colores y geometrías”. La Chola Poblete
Sin Título, serie Kill Your Idols, 2025.
La exposición recorre diferentes etapas de ese lenguaje. En Autorretrato con Ristra de Ajos (2019), una de sus primeras piezas icónicas, el propio cuerpo aparece como territorio de representación. Kill Your Idols (2025), junto a Marta Minujín, introduce la ironía sobre determinados hitos de la cultura popular y su construcción mediática. En las acuarelas de Quiero Dormir Cansada (2026), símbolos andinos como la chakana o la Wiphala conviven con referencias religiosas y discos de Charly García. El recorrido desemboca en las nuevas series Marrón Barroco y Hasta la tristeza es distinta con el sol, realizadas para la exposición. Aquí aparecen pinturas acrílicas de colores intensos y composiciones geométricas donde diferentes personajes se relacionan a través de tensiones y dinámicas de agresión. La abstracción, el color y la forma adquieren mayor presencia y apuntan también hacia una transformación en su manera de trabajar.
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
Continentes como semillas en La Casa Encendida
A pocos kilómetros de Travesía Cuatro, Continentes Como Semillas introduce el trabajo de La Chola en una conversación diferente. La exposición de La Casa Encendida, comisariada por Manuela Moscoso, reúne a La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero y llega a Madrid después de presentarse en 2025 en CARA, Center for Art, Research and Alliances, en Nueva York. El colonialismo constituye aquí el punto de partida, entendido no como un episodio histórico cerrado, sino a partir de las huellas que continúa dejando sobre los cuerpos, los objetos, las identidades y los imaginarios contemporáneos. Sonoridad, dibujo, escultura y performance permiten abordar procesos de apropiación, borrado y transformación a ambos lados del océano.
“En la exposición conviven cuestiones relacionadas con la colonización y la inversión de determinadas narrativas coloniales con algo tremendamente popular y directo.” La Chola Poblete
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
Niño de Elche y Pedro G. Romero parten de las rutas del Galeón de Manila para investigar las circulaciones coloniales que durante más de dos siglos conectaron Asia, América y Europa. Los mantones de Manila son uno de los objetos alrededor de los que se articula esa investigación: producidos en China, vendidos en América, reinterpretados en México y Filipinas y finalmente incorporados al flamenco hasta ser asumidos como símbolos de la cultura española. Frente a ese mapa de desplazamientos, La Chola dirige la mirada hacia el cuerpo como lugar atravesado por la lógica colonial y, simultáneamente, capaz de resistirse a ella. En sus dibujos aparecen la Virgen y la Pachamama junto a subjetividades trans, iconos revolucionarios como el Che Guevara o referencias a la cultura de consumo argentina. Lo indígena, lo religioso, lo político y lo comercial dejan de funcionar como categorías separadas.
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
“Nos conecta lo performático, el gesto, el sonido y el acto de tejer”, explica La Chola sobre su relación con Niño de Elche y Pedro G. Romero. La exposición incorpora además textiles, canciones, letras de rock argentino o frases de desamor. El colonialismo se desplaza así desde el gran relato histórico hacia aquello que llevamos puesto, escuchamos, consumimos o incorporamos a nuestra memoria.
“Una canción puede atravesarte y devolverte a momentos, olores o recuerdos. Aquí siento que hay algo que tiene mucho más que ver con el afuera que con el adentro.” La Chola Poblete
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
Exotizarse antes de ser exotizada
Las dos exposiciones permiten entender también una estrategia que ha acompañado a La Chola desde el comienzo de su carrera como apropiarse de los mecanismos con los que históricamente se ha representado a cuerpos como el suyo. Artista trans, argentina y latinoamericana, La Chola comenzó a trabajar siendo muy consciente de que el cuerpo marrón, indígena, popular o trans había sido representado demasiadas veces desde una mirada exterior. Ella misma habla de una tradición “casi gauguiniana”, en la que el otro aparece convertido en objeto de fascinación y exotización. Su respuesta fue darle la vuelta al mecanismo, “Así que decidí exotizarme yo misma”.
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
La frase permite comprender buena parte de su práctica. En lugar de rechazar frontalmente los códigos que construyen esos estereotipos, La Chola los exagera, los mezcla y se apropia de ellos. La Virgen puede encontrarse con la Pachamama; el imaginario indígena con Barbie; la cultura de masas con símbolos revolucionarios; la tradición con el espectáculo. El exceso se convierte en una forma de control sobre la propia imagen. También explica su relación con el mainstream. La Chola ha sido consciente de cómo el sistema del arte incorpora determinadas identidades y de la posibilidad de que lo trans, lo indígena o lo marrón se conviertan en etiquetas de oportunidad. Pero en lugar de situarse exclusivamente en el lugar de quien es observada por ese sistema, ha tratado de ocuparlo y utilizar sus mecanismos.
“Cuando esperaban que fuera una víctima, yo era una diva”. La Chola Poblete
La Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.
Marrón Barroco (+ info), comisariada por Seba Calfuqueo, puede visitarse en Travesía Cuatro (Madrid) del 10 de septiembre al 7 de noviembre de 2026. Paralelamente, Continentes Como Semillas (+info), comisariada por Manuela Moscoso y con trabajos de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero, se presenta en La Casa Encendida del 10 de septiembre de 2026 al 10 de enero de 2027. Dos exposiciones que convierten Madrid, durante estos meses, en un lugar privilegiado desde el que acercarse al universo de La Chola Poblete.