
María Velasco revisita una infancia marcada por la exclusión para convertir el miedo a no encajar en una experiencia escénica de terror, humor, flamenco, danza y fantasía de venganza.
¿Qué ocurre cuando el colegio, ese supuesto territorio de juegos y aprendizajes, se convierte en el escenario de una pesadilla? María Velasco regresa a sus años escolares en Mantener Fuera del Alcance de los Niños, una pieza que mezcla memoria, flamenco, danza y fantasía para hablar de la exclusión, la crueldad de la manada y el poder de imaginar una venganza.

El colegio como película de terror
Hay infancias que parecen escritas para una comedia costumbrista y otras que podrían alimentar el guion de una película de terror. En Mantener Fuera del Alcance de los Niños, María Velasco se adentra en estas últimas. La dramaturga, directora y protagonista revisita su experiencia en un aula de educación especial para construir un espectáculo sobre el miedo a quedarse fuera, esa sensación de ser la pieza equivocada en un puzle que nadie se molesta en completar.
La obra, que podrá verse en la Sala Juan de la Cruz entre el 29 de octubre y el 22 de noviembre, está coproducida por La Abadía y Pecado de Hybris, productora de la propia dramaturga y Ana Carrera. Velasco, Premio Nacional de Literatura Dramática 2024, debuta así en los escenarios de La Abadía con una propuesta que no parece dispuesta a comportarse como una obra teatral convencional.

Cuando el quejido se convierte en música
Sobre el escenario, la autora comparte viaje con el cantaor flamenco Al-Blanco y el bailarín-performer Mario Patrón. Juntos construyen un artefacto escénico en el que el teatro de texto, la música en directo, la danza contemporánea y la conferencia performativa se dan la mano.
La mezcla tiene algo de confesión, algo de ritual y bastante de conjuro. El quejido de las infancias no normativas se encuentra con el quejío flamenco para expresar aquello que cuesta contar sin que la voz se quiebre: la vergüenza, la rabia, el aislamiento y la necesidad de pertenecer.
Velasco ya había explorado la convivencia entre palabra, música y performance en trabajos como Amadora, en colaboración con Miren Iza —Tulsa—, y Vendrán los Alienígenas y Tendrán tus Ojos, junto al cantante Carlos Beluga. En esta ocasión, el dispositivo escénico vuelve a ser una herramienta para desordenar los límites entre lo íntimo y lo fantástico.
Mario Patrón, María Velasco y Al-Blanco
Carrie, pero en la cena de antiguos alumnos
Toda buena historia de terror necesita una fantasía de venganza. En la obra de Velasco, esa fantasía tiene el rostro de Carrie, la adolescente marginada imaginada por Stephen King y popularizada en el cine por Sissy Spacek.
Pero aquí no hay baile de graduación, ni cubos de sangre, ni una corona de reina del instituto. La gran revancha se prepara en una cena aniversario de antiguos alumnos y alumnas. El pasado se sienta a la mesa, pide algo de beber y descubre que quizá no todo estaba olvidado.
La venganza, sin embargo, no se plantea como una simple descarga de ira. Adopta la forma de una performance, de una creación artística capaz de devolverle a la protagonista el control sobre su propia historia. La sangre menstrual, además, adquiere una dimensión simbólica en el contexto de la proximidad de la transición menopáusica. El cuerpo cambia, el tiempo pasa y las heridas antiguas encuentran nuevas maneras de manifestarse.

El monstruo no siempre vive debajo de la cama
El terror de Mantener Fuera del Alcance de los Niños no procede únicamente de la imaginación. También nace de las aulas, los patios, las pandillas y las fiestas a las que algunos nunca son invitados.
Velasco pone el foco en la tiranía de la normatividad y en el privilegio de quienes encajan sin tener que preguntarse demasiado por qué. Habla del capacitismo, de la discriminación de las personas no blancas, de las infancias no normativas y de quienes crecieron en los años noventa sin poder expresar libremente determinadas identidades.
También aparecen las madres conservadoras y religiosas, la vergüenza transmitida como una herencia familiar y la crueldad de los grupos. Porque la violencia no siempre adopta la forma de un gran villano. A veces se presenta como una risa compartida, una invitación que nunca llega o un silencio perfectamente calculado.
Y ahí está una de las cuestiones más incómodas de la propuesta: no solo importa quién excluye, sino también quién observa y calla para conservar su lugar dentro de la manada.

Una venganza contra el pasado
La infancia aparece en la obra como un territorio contradictorio. Puede ser un espacio de libertad, juego e imaginación, pero también el lugar donde se aprende demasiado pronto a sentir vergüenza de uno mismo.
Velasco explora las consecuencias adultas de aquellos papeles que asumimos de pequeños: víctimas, agresores, cómplices o simples espectadores. El colegio queda atrás, pero sus jerarquías, sus etiquetas y sus fantasmas pueden acompañarnos durante décadas.
La referencia a Antoine de Saint-Exupéry —«todos los mayores han sido primero niños»— adquiere aquí un matiz inquietante. Si todos fuimos niños, también todos participamos, de un modo u otro, en aquellas primeras coreografías de la pertenencia.

Imaginar otro final
La fantasía es, finalmente, el gran salvavidas de esta obra. Velasco mira hacia el terror, pero no parece interesada en quedarse a vivir en él. Su propuesta utiliza lo monstruoso para reivindicar lo diferente y convertir el trauma en materia artística.
Inspirada por autoras como Mariana Enríquez y por el imaginario de Stephen King, la dramaturga construye un espectáculo donde la memoria puede deformarse, la rabia puede bailar y el pasado puede ser reescrito.
Mantener Fuera del Alcance de los Niños está dedicada a quienes no se integran. A quienes alguna vez sintieron que sobraban. A quienes aprendieron a esconderse para no convertirse en el blanco de la manada.
Velasco convierte así la experiencia de quedar fuera en una forma de resistencia: si alguna vez pertenecer fue el problema, ahora la diferencia se convierte en la respuesta.
Fotos: Laura M. Lombardía. Aula cedida por cortesía del IES Puerta Bonita
Mantener Fuera del Alcance de los Niños
Teatro de la Abadía
Del 29 de octubre al 22 de noviembre