MIRA 2026: cuando la música se convierte en otro ecosistema. Hay festivales que programan conciertos y festivales que construyen un universo alrededor de ellos. MIRA pertenece claramente a la segunda categoría. En su 15ª edición, el festival barcelonés vuelve a mezclar música, arte digital, tecnología, instalaciones y performance.

Los días 6 y 7 de noviembre, MIRA 2026 propone un descenso hacia las profundidades marinas como metáfora de esa cultura underground que lleva explorando desde hace quince años. La idea no se queda en la estética: aparece en las obras, en las criaturas digitales, en los ecosistemas imaginarios y en una programación que vuelve a preguntarse qué ocurre cuando lo humano se encuentra con la máquina. Y aquí está una de las claves de MIRA. El arte digital no funciona como decoración alrededor de la música, sino como parte de la experiencia. Las instalaciones obligan a cambiar de ritmo y relacionarse con el espacio. Algunas incluso responden a la presencia, al movimiento o al tacto y, así convierte la Fira Montjuïc en algo más parecido a un organismo vivo que a un recinto de conciertos.

MIRA 2026: el festival vanguardista cumple su 15º edición

Un ecosistema después de los humanos

La programación artística de MIRA 2026 está atravesada por una pregunta bastante contemporánea: qué aspecto podría tener la vida cuando la tecnología, la inteligencia artificial y los restos de nuestra propia civilización ya forman parte del ecosistema. Pinar Yoldas lo lleva directamente al terreno del bioarte con An Ecosystem of Excess, una instalación que imagina nuevas formas de vida capaces de sobrevivir en la Gran Isla de Plástico del Pacífico. La artista parte de ese paisaje de residuos para inventar organismos con órganos preparados para detectar, digerir o filtrar plástico y sustancias tóxicas. Ciencia ficción, ecología y arte se mezclan hasta que resulta difícil saber dónde termina una disciplina y empieza la otra. También hay criaturas que parecen haber llegado de un futuro bastante extraño. Sarabiotic presenta Evolutionary Signals, una instalación audiovisual generativa inspirada en el fondo oceánico. Sus formas de color aparecen, crecen, se multiplican y desaparecen condicionadas por la proximidad y el contacto del público. Desde Barcelona, Manel Quintana y Flowers by Bornay presentan Quan ja no Existeixin els Humans, una criatura posthumana construida a partir de raíces, cables, dispositivos y un pulso eléctrico que todavía parece mantenerla con vida.

MIRA 2026: el festival vanguardista cumple su 15º edición

Cuando la máquina empieza a mirarte

MIRA también lleva años jugando con una idea que en 2026 resulta especialmente difícil ignorar: ya no solo utilizamos máquinas, también vivimos rodeados de sistemas que nos observan, procesan información y aprenden de nosotros. Andreas Lutz convierte esa relación en una escultura cinética. En Capture/Resemble, la máquina analiza los rostros y expresiones del público, almacena las capturas y busca semejanzas entre las personas que han pasado delante de ella. Con el tiempo desarrolla su propio vocabulario de movimiento. Como si estuviera aprendiendo a recordar. O a soñar. Alexis Choplain se mueve por otro territorio: el de la electricidad. En Hydroscope enfrenta dos materiales aparentemente incompatibles, agua y electricidad, dentro de una instalación cinética nacida de una investigación que comenzó en 2015. El resultado vuelve a situar a MIRA en ese punto donde la tecnología deja de ser una herramienta y se convierte en materia artística.

MIRA 2026: el festival vanguardista cumple su 15º ediciónBlawan Xarlene

El cuerpo también es tecnología

Pero no todo pasa por las pantallas. De hecho, una de las partes más interesantes de esta edición devuelve la tecnología al cuerpo. Aedossynth, el proyecto del ingeniero acústico y músico Marc Arnela, parte de tres cabezas cantantes para construir un sintetizador polifónico que reproduce diferentes identidades vocales. Las cabezas funcionan como instrumentos y la voz se convierte literalmente en materia física, mientras I Am Jas construye el paisaje electrónico que acompaña la performance. Óldo Érreve conecta tecnología y memoria ancestral en Imago Teōsinte. El artista mexicano utiliza vídeo mapping, hologramas y sensores de movimiento para convertir el teocintle, ancestro silvestre del maíz, en una presencia digital que responde al cuerpo del intérprete. Y después está Inspiria, una pieza creada por estudiantes de La Salle – Universitat Ramon Llull que utiliza la respiración como interfaz. Los cambios en la respiración de los intérpretes modifican en tiempo real un ecosistema 3D. Aquí la tecnología no sustituye al cuerpo: lo escucha.

MIRA 2026: el festival vanguardista cumple su 15º ediciónAG Cook

Las imágenes también salen del escenario

Uno de los rasgos que mejor define a MIRA es su manera de entender el directo audiovisual. En esta edición, el arte digital tampoco se queda confinado en las instalaciones. Onionlab firma Resonant Field, una intervención que transforma el escenario principal en un campo de luz audio-reactivo. Una línea luminosa suspendida atraviesa el espacio y extiende el escenario hasta la pista, reaccionando a la música para generar formas diferentes durante cada actuación. La imagen acompañará también a Nicola Cruz, cuyo live AV contará con el trabajo de Ferran Belmon. VJ Roc pondrá visuales a la sesión de Tutu y VPM acompañará el set híbrido de Datapunk, presentado por Anthony Rother. Es otra manera de entender un concierto: no solo escuchar lo que sucede, sino entrar físicamente en una imagen que está ocurriendo al mismo tiempo que la música.

MIRA 2026: el festival vanguardista cumple su 15º edición

Barcelona también tiene algo que decir

MIRA no mira únicamente hacia fuera. La creación local y las nuevas generaciones ocupan una parte importante de esta edición. Laia Tarragó y Pol Martín presentan Els Cignes Salvatges, una reinterpretación contemporánea del cuento de Hans Christian Andersen que recupera la estética de los teatros de marionetas tradicionales mediante elementos pintados a mano, digitalizados y animados. Kinetic Riot, alias de Toni Pedrá, llevará al festival Dystopian Gaze, una instalación robótica que se construirá y activará progresivamente durante los dos días. Arañas mecánicas, sensores, luces y láseres forman parte de una pieza cuyo propio proceso de creación también es espectáculo. Las escuelas de diseño y arte digital de Barcelona completan el recorrido con proyectos de Elisava, Eina, Ied Barcelona y La Salle – Universitat Ramon Llull. Entre ellos hay cubos audiovisuales, jardines sonoros, laberintos de pantallas, glitches, titulares transformados en paisajes visuales y figuras humanas que reaccionan a la música mediante la luz.

Y luego está la música

Todo esto sucede alrededor de un cartel musical que tampoco juega precisamente a lo seguro. MIRA 2026 reúne 27 propuestas con nombres como Arca, Helena Hauff, Max Cooper, Nicola Cruz, Shygirl, Machine Girl, Tortoise, Martin Rev, Nosaj Thing x Daito Manabe, Underscores, Amore o Fennesz & Lillevan. Arca presentará su nuevo álbum XXXXX el viernes 6 de noviembre, mientras Martin Rev, Tortoise o Fennesz & Lillevan representan diferentes generaciones de una electrónica que siempre ha entendido el sonido como espacio de experimentación.

En paralelo, artistas como Shygirl, Underscores, Machine Girl o Amore conectan esa tradición experimental con el presente más mutante del pop y la cultura de club. Porque quizá ahí está la gracia de MIRA. No intenta separar la electrónica experimental del pop, el club del arte contemporáneo, una instalación de un concierto o una pantalla de un cuerpo. Todo forma parte del mismo ecosistema. Durante dos días, Fira Montjuïc se convierte así en un lugar para escuchar música, pero también para mirar, tocar, moverse y dejarse sorprender. Un festival que lleva quince ediciones explorando qué ocurre cuando la cultura digital deja de ser una etiqueta y se convierte en una forma de experimentar el mundo.

Para saber qué sorpresas depara el Mira Festival, síguelo en su cuenta de Instagram