Bar Alegría, en Barcelona, la nostalgia como hilo conductor

El nuevo Bar Alegría, en Barcelona, reabre la persiana del antiguo Can Tosca, en el número 77 de la calle Torrent de l’Olla, en pleno barrio de Gràcia.

Con esta apertura, Tomás Abellán traslada al barrio la fórmula de su local homónimo de Sant Antoni. Barcelona está cambiando el pelaje de su oferta gastronómica. La ciudad que parecía apostarlo todo al brunch, a las franquicias y a la repetición de fórmulas de éxito parece haber encontrado en sus bodegas y en una nostalgia bien medida un punto de inspiración.

Bar Alegría, en Barcelona, la nostalgia como hilo conductor

Imagenes superiores:  1)Tomás Abellán. 2) boquerones marinados con limón. 

Acompañar y actualizar algo que ya existe

Bar Alegría no va solo de recuperar una estética, sino de devolver al barrio algo que siempre le perteneció. “Para mí es más fácil acompañar y actualizar algo que ya existe que hacer algo nuevo”, comenta Abellán. Quien reivindica un profundo respeto por todos los formatos que dan identidad a la ciudad. La reforma ha corrido a cargo de Ramón de los Heros, escenógrafo, artista plástico y diseñador de mobiliario, además de artífice y colaborador en otros proyectos como Bar Brutal o la Gelateria Rocambolesc.

En este nuevo Bar Alegría, los elementos incorporados durante la reforma se integran con naturalidad en la estética original de Can Tosca, pero llevados también a un registro de bistró. La nueva iluminación y el suelo conviven con elementos preexistentes, como la barra original de acero inoxidable.

Bar Alegría, en Barcelona, la nostalgia como hilo conductor

La carta en la pizarra de el Bar Alegría

Una carta concebida para compartir

Si algo han buscado con la carta de este local, más allá de platillos y tapas, ha sido aligerar las elaboraciones, intentando ofrecer platos sin gluten, evitando las lactosas o reduciendo las frituras.

En cuanto a la oferta gastronómica, tiran de clásicos, pero llevados a su terreno. Así, el puerro confitado con comté y avellana (12,50 €) se termina con una ralladura del propio queso y un aliño de dátiles que da fuerza al conjunto. En los boquerones marinados en casa (3 € la unidad) es el limón el que marca ese punto diferencial.

Todo en la carta del Bar Alegría está pensado para compartir. Otro clásico de su reciente carta es la tosta de anchoa con mantequilla ahumada (4 € la unidad).

Bar Alegría, en Barcelona, la nostalgia como hilo conductor

Puerro confitado del Bar Alegría en Barcleona 

El recorrido culinario de Abellán está presente en muchas elaboraciones.

El bagaje gastronómico de Abellán se constata en elaboraciones aparentemente sencillas, pero ejecutadas de manera canónica, como el tartar de tomàquet estilo Casa Luz (12,50 €), perfectamente aliñado como si de uno de solomillo se tratase. Su textura resulta sorprendentemente similar, en parte gracias a la deshidratación previa del tomate. Un tartar que busca el equilibrio y gana potencia con la ralladura de rábano raifort, acompañado de unas hojas de capuchina que hacen, a su vez, la función de tortilla de maíz.

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Tartar de tomate con hojas de capuchina

Del mar llegan elaboraciones con pedigrí, como el berberecho gallego (19 €), presentado casi al natural, tan solo con algunas notas cítricas, fiel al estilo de la casa. También destaca el calamar, pilpil y su tinta (16 €).

Otro plato que viene para quedarse en la carta y que ya es casi un clásico es la tortilla trufada del Bar Alegría (15 €). Aunque, de primeras, todo lo que esté trufado suelo ponerlo en cuarentena. En este caso funciona bien y no inunda la boca de aromas artificiales, algo que se agradece.

Bar Alegría, en Barcelona, la nostalgia como hilo conductor

Tortilla trufada

En homenaje a su padre aparece el Bikini de mi infancia (11 €), una recreación del bikini trufado creado por Carles Abellán en Tapas 24.

Con los postres se mantiene la misma línea de la carta, pero, si hay algo por lo que merece la pena cruzarse la ciudad, el país y hasta el charco, si me apuran, es el Flan casero Brutal (7 €), una elaboración cremosa con vainilla natural.

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Flan Brutal

Tomas Abellán recupera el menú del día en su nuevo local Bar Alegría, en Barcelona

El menú del día, una fórmula tan popular que ha dado de comer a millones de trabajadores, turistas y parroquianos, y que parece estar más cerca del peligro de extinción que de su auge, se recupera en el Bar Alegría. «La idea del menú del día es para el barrio, para cocinar y para vender», comenta Abellán. El cual apuesta por esta fórmula de lunes a viernes a un precio bastante contenido de 22,50 €.

La carta de vinos sigue la misma lógica que el espacio. Pequeños productores, vinos de mínima intervención, espumosos y claretes conviven con algunas referencias más clásicas en una selección con personalidad. Además, la oferta por copas permite recorrer buena parte de esa filosofía sin necesidad de pedir una botella.

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Fachada exterior de Bar Alegría, en Barcelona

Pulsión por actualizar el pasado

Como sociedad nos hemos propuesto resucitar estéticas. Neveras que evocan las de los años sesenta, modelos de coches eléctricos inspirados en clásicos de los ochenta. No hay disciplina estética que escape a esa pulsión por actualizar el pasado. Sin duda, esta nueva ola de neotabernas, neobodegas o, simplemente, de nostalgia actualizada aporta algo de aire fresco frente a la tensión de otras aperturas concebidas más para el turista que para el cliente local. Todo es lícito y cada uno se gana la vida como quiere. Pero, si llega el fin del mundo, buscadme en el Bar Alegría comiendo un tartar de tomate y un flan.

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Bar Alegría 

Carrer Torren L’Olla 77
Reservas: baralegriarestaurante.com/reservar-gracia/
Precio medio: 40€ (bebida incluida)
Aquí puedes ver su Carta