Natalia Moreno: escribir para romper los silencios del ayer

Natalia Moreno debuta en la literatura con una novela sobre memoria, feminismo e identidad. Conversamos con ella acerca de palabras, silencios, raíces, pasado y reconciliación.

Natalia Moreno, cineasta natural de Zaragoza, debuta en la literatura con Madonna no Nació en Wisconsin, una novela que nace de la mirada de una niña criada en los 90. Atravesada por la cultura pop de aquella década, una playlist emocional que acompaña toda la lectura y un humor tan sutil como afilado, la obra explora temas como la memoria, el feminismo, la identidad y los silencios heredados.

Natalia Moreno: escribir para romper los silencios del ayer

Hablamos con la autora sobre la palabra, el mundo rural y la necesidad de reconciliarse con el pasado para entender quiénes somos hoy.

Has escrito muchas veces para el ámbito audiovisual, pero aquí te riges únicamente por la palabra. ¿Te dio vértigo contar una historia sin imágenes, música ni sonido?

Natalia Moreno: Disfruté muchísimo con la palabra porque era un reto nuevo, y los retos siempre motivan más que transitar caminos ya conocidos. Sin embargo, mi novela es muy visual y sensorial; no he podido librarme tan fácilmente del cine y la fotografía que tanto me gustan, por lo que, aunque la palabra ha sido una gozada, no me he olvidado de ser visual.

Al leer la novela, me planteaba hasta qué punto hay algo de ti en el personaje de Madonna.

Natalia Moreno: Es 100% de mí porque la he escrito yo, pero no se trata de autoficción como tal. No me apetecía hacer un “querido diario”; quería construir personajes y atravesar realidades que no son las mías para conocerlas. Aunque no tengo una prima como la del libro, todo lo relacionado con la tierra, los recuerdos infantiles y la generación pop de los 90 sí lo he vivido personalmente.

Natalia Moreno: escribir para romper los silencios del ayer

Se está rompiendo un silencio necesario y se están nombrando las cosas como se tienen que nombrar: la violencia y la minimización de las mujeres fueron violencia.

La historia me recordó a Estiu 1993 como las de Carla Simón, por las primas que pasan el verano en el pueblo. ¿Tenías referentes específicos o surgió en el momento?

Natalia Moreno: Inicialmente quería escribir sobre una mujer de 40 años en crisis, pero la voz de la niña salió con tanta fuerza que terminó ganando más capítulos que la adulta. Siento que mi generación está poniendo nombre a emociones que se silenciaron; en mi pizarra de temas aparecía mucho el silencio, algo que también habitan creadoras como Carla Simón o Pilar Palomero. En los 80 y 90 había un silencio muy violento y es importante recordarlo.

¿Crees que parte del feminismo contemporáneo consiste en romper ese silencio estructural?

Natalia Moreno: Me parece que es la base. Se está rompiendo un silencio necesario y se están nombrando las cosas como se tienen que nombrar: la violencia y la minimización de las mujeres fueron violencia. Estamos en un momento muy bonito de crear redes y no callar más.

¿Contar esta historia ha sido una forma de reapropiarte de tu voz?

Natalia Moreno: Totalmente. Venía de dirigir una serie de televisión, un entorno con muchas voces externas, y necesitaba encontrarme conmigo misma. A las puertas de los 50, esta novela ha sido una fórmula de revisión de la propia historia para no tropezar en la misma piedra, ya que a veces siento que llego tarde al feminismo por haber sido criada en el heteropatriarcado.

Natalia Moreno: escribir para romper los silencios del ayer

Mi conclusión al escribir es que a veces no hay que huir, sino integrar y reconciliarse con el pasado y con quienes nos precedieron, porque algo hicieron bien para que estemos hoy aquí.

Los personajes son casi todos femeninos, creando una especie de genealogía intergeneracional donde todas luchan por hacerse su hueco.

Natalia Moreno: Sí, y los hombres que aparecen (excepto el niño K) son hombres narrados por mujeres. Fue una decisión consciente, pues tradicionalmente los personajes femeninos han sido narrados por hombres. Es una novela de búsqueda e iniciática donde el pasado construye el futuro.

También queda la sensación de que no se puede huir de donde uno viene.

Natalia Moreno: Exacto. Mi conclusión al escribir es que a veces no hay que huir, sino integrar y reconciliarse con el pasado y con quienes nos precedieron, porque algo hicieron bien para que estemos hoy aquí.

Hay un toque metaliterario con la niña que escribe cartas. ¿Qué importancia tiene la palabra respecto a la memoria?

Natalia Moreno: Las cosas que no se nombran desaparecen. Ante el silencio impuesto por la sociedad, siempre queda el pensamiento que se traduce en palabra. Me resultaba tierno que ambos personajes (la niña y la adulta) encontraran la palabra en la intimidad y el papel, algo que yo también he hecho desde niña, aunque no me atreví a publicar hasta ahora por miedo a la mirada externa.

Natalia Moreno: escribir para romper los silencios del ayerExiste el dicho “pueblo pequeño, infierno grande”; quería mostrar ambas caras, la conexión con la naturaleza y la parte más dura, sin nostalgia excesiva.

Ahora que publicas con una editorial, ¿cómo llevas esa lucha entre el mundo propio y la mirada externa/comercial?

Natalia Moreno: Obviamente me apetece ser leída y la parte comercial existe, pero la parte creativa no debe ser prostituida por la económica. Si se vende, estaré agradecida porque me abrirá puertas, pero me siento tranquila por haber tenido el privilegio de la creación sin intentar buscar un estándar que venda.

¿Por qué decidiste ambientar la historia en el ámbito rural sin caer en la romantización?

Natalia Moreno: Yo pasaba los veranos en un pueblo y quería recuperar la tierra, pero siendo verídica. Existe el dicho “pueblo pequeño, infierno grande”; quería mostrar ambas caras, la conexión con la naturaleza y la parte más dura, sin nostalgia excesiva.

¿Barajas llevarla al cine o a una serie?

Natalia Moreno: Me encantaría hacer una adaptación, aunque habría que ajustarla. Sería emocionante ver a esas niñas y mujeres representadas en pantalla.

¿Te han dado ganas de seguir escribiendo libros?

Natalia Moreno: Sí. Adoro el cine, pero financiarlo es muy complejo. La novela te da la libertad de depender solo de tu tiempo, un boli y papel; es una independencia muy bonita que quiero seguir probando.

Fotografías: Romero de Luque