Mónica de Miranda traza otras geografías en la Cárcel Vieja

The Sun Does Not Rise in the North de Mónica de Miranda explora memoria, territorio, desplazamiento y pertenencia en La Cárcel Vieja de Murcia, a través de la fotografía, el cine, la instalación y la performance.

¿Qué sucede cuando dejamos de mirar el mundo desde las coordenadas que hemos aprendido a considerar universales? The Sun Does Not Rise in the North parte de esa pregunta para explorar otras formas de orientación y pertenencia. La exposición, abierta hasta el 22 de noviembre, constituye el segundo capítulo de Virtualidades de la imaginación, el programa comisariado por Pedro Medina en La Cárcel Vieja – Centro de Cultura Contemporánea de Murcia.

Créditos de todas las imágenes: Mónica de Miranda, The Sun Does Not Rise in the North (2026). Cortesía de La Cárcel Vieja. Centro de Cultura Contemporánea. Fotos: Fran Medina.

Mónica de Miranda traza otras geografías en la Cárcel Vieja

Cuando el norte deja de ser el centro

El título contiene ya un desplazamiento. The Sun Does Not Rise in the North. El sol no sale por el norte y, sin embargo, durante siglos el norte ha funcionado como una orientación no solo geográfica, sino también cultural, política y epistemológica desde la que ordenar el mundo. Artista visual, cineasta e investigadora portuguesa-angoleña, Mónica de Miranda trabaja precisamente en los márgenes de esas coordenadas. Su práctica transita entre fotografía, cine, dibujo, instalación, archivo y sonido, pero también entre documental y ficción, experiencia individual e historia colectiva, cuerpo y territorio. Fundadora de Hangar, centro de arte e investigación creado en Lisboa en 2014, en 2024 representó a Portugal en la Bienal de Venecia como artista y co-comisaria de Greenhouse. Una trayectoria en la que práctica artística, investigación y construcción de contextos colectivos avanzan de forma paralela.

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Esa posición entre territorios, lenguajes y formas de conocimiento resulta fundamental para comprender la exposición. La frontera no aparece aquí únicamente como una línea física que separa territorios. “La frontera no es solamente una línea sobre un mapa, también es una construcción cultural, afectiva y política”, explica Pedro Medina. El comisario habla además del confín “como umbral, como un lugar en el que algo termina y algo comienza”. La obra de Miranda se sitúa precisamente en ese territorio inestable. Medina la relaciona con la idea de las culturas in-between de Homi Bhabha: espacios intermedios desde los que pueden cuestionarse categorías, identidades y relatos que parecían fijos. En este contexto, desplazar el norte significa también reconsiderar la manera en que las geografías coloniales han construido históricamente centros y periferias.

“Pensar desde el límite permite desplazar ese centro y producir otras cartografías.”  Pedro Medina (Comisario de la exposición).

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Paisajes que recuerdan

La videoinstalación The Sun Does Not Rise in the North (2023), que da título a la muestra, concentra buena parte de estas cuestiones. El paisaje deja de ser un escenario pasivo para convertirse en un territorio atravesado por memoria, desplazamientos y relaciones de poder. Tierra, cuerpos, vegetación, arquitecturas y relatos participan de una misma geografía emocional. Esta concepción reaparece en As If the World Had No West (2024), donde una joven atraviesa el desierto acompañada simbólicamente por plantas ancestrales, la tierra, el fuego y el aire. El territorio funciona como archivo, pero también como agente capaz de conservar y transmitir memoria.

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La película se aproxima a determinadas ecologías presentes en Angola y cuestiona una concepción occidental de la tierra vinculada históricamente a la apropiación y el dominio. Frente a ella aparecen otras formas de conocimiento articuladas desde la escucha, el cuidado y la interdependencia. En la obra de Mónica de Miranda, el paisaje nunca es neutral, contiene las huellas de aquello que ha sucedido y abre también la posibilidad de imaginar otras relaciones entre cuerpos, historias y territorios.

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Una isla dentro de la cárcel

La isla es otra de las figuras recurrentes en su trabajo. En The Island (2022), presente también en la exposición, puede remitir al aislamiento y al desplazamiento, pero igualmente al refugio, el encuentro y la posibilidad de construir comunidad. La idea se traslada físicamente al espacio expositivo mediante una de las llamadas “islas de relación” de la artista, una arquitectura abierta concebida para acoger encuentros, conversaciones, performances y experiencias colectivas.

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Su presencia adquiere un significado particular en La Cárcel Vieja, donde la arquitectura de la artista dialoga directamente con la memoria del edificio. “La isla funciona como un contrapunto a la lógica de la frontera y al antiguo uso de este edificio como espacio de confinamiento”, explica Medina. “Su arquitectura abre un lugar temporal de relación”. La antigua prisión se convierte así en una capa más de la exposición, capaz de poner en contacto memorias y temporalidades diferentes.

“La memoria del edificio permanece presente y entra en diálogo con otras memorias y otras formas de pertenencia.” Pedro Medina.

 

Una exposición que se activa

The Sun Does Not Rise in the North no se plantea como una exposición completamente cerrada desde el momento de su inauguración. La presencia de nuevos cuerpos, voces y acontecimientos altera progresivamente la experiencia de las obras. “La exposición no pretende ofrecer una experiencia completamente predeterminada. Las obras se activan con la presencia de los espectadores y generan otro tiempo dentro de este lugar”, explica Medina.

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Esta condición abierta modifica también el papel del público. La muestra deja de ser únicamente un conjunto de obras que se contemplan para convertirse en un espacio que puede ser recorrido, habitado y activado. El programa de performances se integra en esta misma lógica y prolonga las preguntas que atraviesan la exposición en torno a la memoria, la diáspora, el desplazamiento, los cuerpos, la oralidad, las ecologías y la pertenencia. Las artistas participantes fueron seleccionadas a través de una convocatoria dirigida a artistas, performers, músicos, escritores, poetas, bailarines, investigadores y colectivos de origen africano o vinculados con la diáspora africana. “Cada intervención introduce un acontecimiento y, con él, una nueva posibilidad de lectura”, señala Medina.

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El programa se articula en tres intervenciones distribuidas a lo largo de la exposición: Oma Torres abrió el ciclo el 18 de septiembre; Soukaina Talati participará el 9 de octubre y Alejandra Salmerón Ntutumu cerrará el programa el 20 de noviembre.

Como explica Medina, “nos parecía necesario que esos ámbitos pudieran aparecer también a través de otras prácticas y otras voces”. La incorporación de estas intervenciones permite que el sentido de la exposición se transforme a medida que suceden nuevos encuentros. “Con cada uno de los eventos, la exposición será otra”, afirma el comisario, “porque habrá sucedido algo que no estaba contenido completamente en las obras”.

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Virtualidades de la imaginación

The Sun Does Not Rise in the North es el segundo capítulo de Virtualidades de la imaginación, un programa desarrollado entre 2026 y 2027 a través de seis exposiciones articuladas en torno a tres grandes ejes: virtualidad, frontera y memoria. Aquí la virtualidad no se identifica necesariamente con lo digital. “La virtualidad no la entendemos como evasión de la realidad, sino como aquello que todavía no existe plenamente, pero que puede comenzar a ser imaginado, ensayado y compartido”, explica Medina.

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El programa parte de una cuestión especialmente presente en el contexto contemporáneo: la dificultad para imaginar futuros comunes en un momento atravesado por la aceleración tecnológica y la incertidumbre política y ecológica. Recuperar la imaginación implica, en este sentido, recuperar también una capacidad crítica. Medina encuentra un antecedente en Hannah Arendt y en su manera de entender la imaginación como una facultad situada entre lo cognitivo y lo creativo, capaz de representar aquello que no está inmediatamente presente.

“Cada época debe soñar la siguiente” Pedro Medina

 

El ciclo comenzó en junio con The Flower of Mars, de Alessandro Sciaraffa, y continúa ahora con Mónica de Miranda. En diciembre llegará Everything Is Illuminated by the Shadows of the Past, con Virginia de Diego, colectivo fala, Patricia Gómez y María Jesús González, Giovanni Battista Piranesi y María Trabulo. Durante 2027 se sucederán Persistencias, con Angelo Candiano, Antoni Muntadas y Lorena Amorós; Horizontes de expectativas, de Françoise Vanneraud; y, finalmente, Gramáticas de lo común, de Daniel G. Andújar. Medina concibe el conjunto como “un laboratorio de pensamiento y de perspectivas sobre el mundo”, con seis proyectos independientes que, al ponerse en relación, amplían las preguntas sobre nuestra manera de percibir, recordar e imaginar.

Mónica de Miranda traza otras geografías en la Cárcel Vieja

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The Sun Does Not Rise in the North de Mónica de Miranda podrá visitarse en La Cárcel Vieja de Murcia hasta el 22 de noviembre de 2026. Más información aquí.