Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia común

Por mucho que la comodidad del sofá y la posibilidad de pausar una película cuando queramos jueguen a favor de ver cine en casa, hay algo que ninguna pantalla doméstica puede reproducir y es la colectividad.

La experiencia de una sala a oscuras llena de desconocidos que reaccionan al mismo tiempo ante aquello que sucede en pantalla. Y si hablamos de terror, la diferencia es todavía mayor. No es lo mismo encogerse de miedo a solas que escuchar cómo toda una sala contiene la respiración, estalla en gritos o se revuelve en sus butacas ante la misma escena. El miedo, cuando se comparte, se transforma en algo distinto.

 

Arriba: Imagen de Re-animator

Y eso es justo lo que abrazan en Obscura Visión. Un jueves al mes, este nuevo punto de encuentro para los amantes del género recupera clásicos del terror en pantalla grande y convierte cada proyección en una experiencia compartida. La próxima cita será el 29 de octubre con Re-animator, en su versión extendida y remasterizada, un coloquio con el director Ángel Gómez Hernández y un póster exclusivo ilustrado por Clara Patiño. Las entradas ya están a la venta en la web de los Cines Renoir.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia comúnRe-animator

Así es que Obscura Visión va más allá de recuperar películas de terror para la gran pantalla. Su objetivo es reivindicar el cine como experiencia colectiva y convertir cada sesión en un punto de encuentro para quienes comparten la pasión por un género que, pese a contar con una comunidad de seguidores fieles y entusiastas, no siempre recibe el reconocimiento que merece. Un jueves al mes, los Cines Renoir, uno de los espacios emblemáticos de la exhibición cinematográfica en el corazón de Madrid, se convierten en el escenario de esta celebración del terror, los clásicos y la conversación cinéfila.

La iniciativa arrancó el pasado 29 de septiembre y ya ha anunciado su programación hasta final de año.

Obscura Visión ya ha anunciado su programación hasta diciembre, con una selección que recorre distintas sensibilidades del cine de terror y demuestra que el género va mucho más allá de los sobresaltos fáciles.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia comúnRe-animator

El terror en la gran pantalla como colectividad

Y es que Obscura Visión no quiere ser un mero ciclo de proyecciones, aspira a construir una comunidad alrededor de las películas, a generar conversaciones después de los pases y a ofrecer motivos para salir de casa y volver a disfrutar del cine en compañía.

El terror es uno de los géneros con una comunidad de seguidores más apasionada. Sin embargo, pese a su enorme influencia cultural, su capacidad para explorar los miedos colectivos y su constante reinvención, a menudo sigue ocupando un lugar secundario en determinados discursos sobre el cine. Esta iniciativa nace también con la voluntad de reivindicarlo, de devolver a sus películas la dimensión cinematográfica que las convierte en algo más que un producto de consumo doméstico.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia comúnRe-animator

El cine no termina cuando se encienden las luces. Por eso, las sesiones están concebidas como encuentros que pueden incluir coloquios, mesas redondas, invitados especiales, cortometrajes inéditos, sesiones dobles y otras propuestas que magnifican la experiencia. La conversación posterior, el intercambio de impresiones y la posibilidad de escuchar a quienes conocen el género desde dentro forman parte de la identidad del ciclo.

La propia declaración de intenciones de Obscura Visión lo resume con claridad: «No es solo un ciclo de cine de terror. Es resucitar películas como se merecen: en una sala de cine».

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Octubre resucita Re-animator

La próxima sesión tendrá lugar el jueves 29 de octubre, a las 20:30 h, con la proyección de Re-animator (1985), el clásico de culto dirigido por Stuart Gordon, que regresa en una versión extendida y remasterizada.

Inspirada libremente en el universo de H. P. Lovecraft, la película es una de las obras más representativas del terror fantástico de los años ochenta. Su combinación de humor negro, ciencia descontrolada, gore y provocación la convirtió en un título fundamental para varias generaciones de aficionados. Una oportunidad para reencontrarse con ella en pantalla grande y comprobar cómo su irreverencia sigue conservando intacta buena parte de su capacidad para sorprender. Y, sobre todo, para comprobar qué sucede cuando sus escenas más delirantes se disfrutan rodeado de una sala entera de espectadores.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia común

La sesión contará, además, con un invitado especial: Ángel Gómez Hernández, director de Crawlers, que participará en el coloquio posterior a la proyección. Su presencia permitirá prolongar la experiencia cinematográfica con una conversación sobre el género, sus posibilidades y las historias que siguen alimentando el imaginario del terror.

Y hay otro aliciente para quienes asistan: la entrada incluye un póster exclusivo ilustrado por Clara Patiño, autora del cómic Los ojos de la gente. Un obsequio que refuerza la dimensión coleccionista de la iniciativa y que convierte cada sesión en una cita con identidad propia.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia común

Un clásico cada mes hasta final de año

Tras la sesión inaugural del 29 de septiembre, octubre trae Re-animator. En noviembre será el turno de ¿Quién Puede Matar a un Niño? (1976), la inquietante película de Narciso Ibáñez Serrador, una de las obras más perturbadoras del cine español. El ciclo cerrará el año en diciembre con Los Ojos sin Rostro (1960), la película de Georges Franju que convirtió la belleza, la identidad y la cirugía en materia de pesadilla.

Tres títulos de épocas y estilos diferentes, unidos por su capacidad para dejar huella y por una misma invitación: volver a descubrirlos en las condiciones para las que el cine fue concebido.

Obscura Visión: el terror reivindica la experiencia común

La comunidad que nace tras los créditos

En un momento en el que el consumo audiovisual se ha trasladado en buena medida al salón de casa, Obscura Visión reivindica el valor de salir, sentarse en una butaca y compartir una historia con otras personas. No se trata únicamente de recuperar películas, sino también los rituales que rodean al cine. Desde la expectación antes de que se apaguen las luces hasta el sobresalto colectivo, sin dejar de lado, por supuesto, los comentarios al salir y las conversaciones que continúan mucho después de abandonar la sala.

Los Cines Renoir, en pleno corazón de Madrid, se convierten así en el punto de encuentro de una comunidad que encuentra en el terror un lenguaje común. Un espacio para quienes disfrutan de los clásicos, para quienes quieren descubrir títulos.