
El éxito de Dum Dum en la capital es incuestionable. Las cifras hablan por sí solas: un 4,9 / 5 respaldado por miles de opiniones en su local Chamberí y un insuperable 5 / 5 en su recién estrenado espacio junto al Bernabéu.
En 2024, los hermanos Gómez, Kéril, chef, y Yerai, creativo publicitario, pusieron en marcha Dum Dum. No nos sorprende que su propuesta funcione tan bien en Madrid: desobediente, divertida, original y asequible, con la sabrosa y tan aclamada street food asiática como base, pero con inesperadas combinaciones que rompen cualquier idea preconcebida de lo que puede ser un dumpling. La única pega: no admite reservas, por lo que hacerse con una mesa no siempre se presentará como una tarea sencilla.

El pasado hostelero de los fundadores
Quizá por ello los hermanos nacidos en Alicante (Yerai en 1987 y Kéril en 1989) han decidido duplicar la apuesta con un nuevo establecimiento en la calle Infanta Mercedes, 17. Hijos de un cocinero y de una directora de eventos, crecieron entre fogones y bastidores, con el oficio prácticamente aprendido de antemano.”La acogida de nuestro primer Dum Dum nos ha traído hasta aquí y esperamos que el segundo nos permita seguir conectando con el público para llegar cada vez a más gente. Esta aventura está llena de gente muy maja con la que estamos muy agradecidos”, comentan los fundadores.

Primer local en Blasco de Garay
Así es el interior Dum Dum Bernabéu
El nuevo restaurante respeta la estética del primero y cuenta con una superficie de 86,5 m² si se incluye la zona coquinaria; en caso contrario, la sala dispone de 50 m², con capacidad para 41 comensales. Nota Estudio, fundado en mayo de 2023 por Rebeka Németh (Budapest, 1992) y Juliette Abello (Santamarta, 1993), firma un diseño que vuelve a moverse entre lo urbano, lo industrial y lo minimalista, pensado para favorecer la cercanía entre el equipo y los clientes.

Kéril y Yerai Gómez. Imagen de Alberto Monteagudo.

Foto de Alberto Monteagudo.

Imagen de Alberto Monteagudo.

Foto de Alberto Monteagudo.

Imagen de Alberto Monteagudo.
Con un presupuesto de 1.500 € por m², el proyecto no invirtió en disfraces, , lo que implica que el espacio se muestra en su estado más puro, en coherencia con los principios rectores del estudio:”percibir, observar y sentir”. Las interioristas lo liberaron de vinilos hasta dar con la estructura inicial del lugar. Del ladrillo como textura en el local inaugural se pasó, en Dum Dum Bernabéu, a la rasilla original, acompañada de pilares y vigas de hormigón y complementada con el acero inoxidable y el mosaico porcelánico mate, ya utilizados en el Dum Dum de Blasco de Garay.
El verde se adueña de una barra reubicada para mejorar la circulación y contrasta con las llamativas y desenfadas mesas rojas, tono asociado a la identidad corporativa de la empresa y también presente en soportes gráficos o en el cable de alguna lámpara. Al fondo, la cocina abierta, tras su ampliación, permite al cliente ver cómo se prepara lo que está a punto de probar.
El ritmo del nombre trasladado al espacio
Otra cuestión llamativa es el nivel de atención al detalle que demuestra Nota Estudio, que tuvo en cuenta incluso aspectos perceptivos, como lo que transmite la propia sonoridad del nombre Dum Dum. Dos palabras iguales, una detrás de otra, que inspiraron un establecimiento donde se sigue ese mismo juego de elementos duplicados, como luces, formas o detalles en el mobiliario.

Foto de Alberto Monteagudo.

Imagen de Alberto Monteagudo.

Foto de Alberto Monteagudo.
Asimismo, las áreas técnicas, como los aseos, se abordaron desde un criterio eminentemente funcional. En la fachada, en cambio, el lenguaje material del interior se expande hacia fuera, estrechando la relación con la calle.
“Quizás lo más desafiante fue mantener esa comunicación de la cocina con la sala que querían los propietarios, Keril y Yerai como en el otro Dum Dum de Blasco de Garay. Pero, finalmente, lo conseguimos a pesar del espacio reducido, y la ubicación de los baños”, explican las responsables.
¿Y qué se come?
Y lo verdaderamente relevante: qué llega al plato. Dumplings, muchos dumplings. Rellenos no de cualquier manera, sino de recetas populares de distintos países, envueltas en un formato chino reconocible por fuera y mestizo hasta el último bocado por dentro. Algunos ejemplos son el Cheese Burger (9,50 €), que combina ternera, cebolla pochada, cheddar, pepinillo, kétchup y mostaza; la Carbonara (8,95 €), con bacon y salsa de yema y parmesano; o el Pepito de Ternera (9,25 €), que mezcla ternera, pimiento verde, cebolla caramelizada, mantequilla noisette y panko crujiente.

Cheese burger.


También destacan opciones como el Muay Thai (8,95 €), con pollo, salsa de cacahuete, cebolla roja y maní crujiente; el Chicken teriyaki (8,75 €), con pollo, puerro, salsa teriyaki, sésamo y cebolleta verde; o la Gamba K-Pop (11,25 €), que fusiona gamba, col y mayonesa de kimchi.
Además, Dum Dum cuenta con alternativas vegetarianas, como el Honey pumpkin (8,50 €), elaborado con calabaza asada, gorgonzola, cheddar curado, salsa de miel y cúrcuma y pipas de calabaza, y el Setas & trufa (8,50 €), con boletus, shiitakes, tomillo, piñones y salsa de trufa.