
Si por algo ha destacado el Museo Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) desde su apertura en 2008, ha sido por considerarse un «museo situado» en el territorio que habita: el sur de la Comunidad de Madrid y, más concretamente en Móstoles.
A lo largo de estos años, sus distintos equipos han trabajado desde la premisa de pensar un museo en la periferia y para la periferia, alejándose de las dinámicas asociadas al centro turístico y cultural de la capital. Ha logrado conectar con su entorno y generar una comunidad de vecinas interesadas en las prácticas artísticas contemporáneas gracias a la labor de mediación desarrollada a través de sus exposiciones, así como de sus programas educativos y actividades públicas.

El Museo CA2M también es conocido por albergar dos de las colecciones de arte contemporáneo más importantes del Estado español.
Compuesta por más de tres mil obras, el depósito incluye tanto la Colección de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid como la Colección Fundación ARCO. A lo largo de este tiempo muchas exposiciones temporales han tomado la colección como eje principal, permitiendo al público conocer en profundidad sus fondos. Una línea a la que se suma ahora esta propuesta que consiste en invitar a un artista a dialogar con las piezas. En este caso, es el madrileño Antonio Ballester Moreno el que, con el título El Cielo y la Tierra, asume el doble papel de artista visual y comisario.

Para esta exposición, Ballester colabora con les alumnes del CEIP Federico García Lorca de Móstoles y también con sus familias poniendo en valor el arte como motor educativo y transformador.
El display de la exposición es fruto de esa colaboración. Así, las cartelas y explicaciones habituales de cada obra están enmarcadas en cartón, y algunas piezas también han sido producidas con este material. Estas obras de carácter amateur, concebidas a partir de formas orgánicas que evocan pájaros, árboles y otros elementos de la naturaleza, se despliegan como una escenografía teatral por las salas configurando un universo propio que convive con las obras de artistas consagrados como June Crespo, Elena Alonso, Ángela de la Cruz, Patricia Esquivias o la veterana pintora salmantina Isabel Villar, de la que vemos Seis Muchachas en el Río, un cuadro evocador aparentemente naif con mujeres desnudas y libres entre el paisaje de un río y los animales marsupiales que observan.

Uno de los elementos principales del montaje es el uso del cartón, un material común, accesible y ampliamente extendido en la educación plástica y las manualidades.
En la práctica de Ballester, el cartón adquiere una dimensión colectiva, vinculada tanto a la producción artística como a los procesos educativos. Así, el uso de este material introduce una tensión constructiva entre lo considerado precario y lo institucional, reafirmando la idea de que el arte puede surgir a partir de materiales no hegemónicos y hacerse desde la colectividad y las prácticas compartidas.

En esta revisión también participan otros artistas quizá menos conocidos o menos visibles en los recorridos expositivos habituales. Como Antonio de la Rosa, a quien muchos recordarán por la performance celebrada en la Casa de América en 2005, en la que el público tenía a su disposición 25 gramos de cocaína. O por el proyecto 2 Tetas y un Fracaso, para el que se implantó prótesis de silicona en el pecho con el fin de experimentar la violencia machista que sufren las mujeres en México. Aquí, la pieza elegida es el dibujo de papel (con gotas de LSD); Gráfica de la Transición del año 2018.

Quizá se eche en falta la obra propia de Ballester en toda esta propuesta.
Especialmente si recordamos su exposición ¡Vivan los Campos Libres de España!, presentada en La Casa Encendida en 2017. Con aquellos lienzos inmensos que vinculaban geometría, colores neutros, cultura popular y naturaleza. Conviene recordar, además, que aquella muestra estuvo comisariada por Tania Pardo, actual directora del Museo CA2M.

En todo caso, el paisaje y la ruptura de la división entre cielo y tierra —o, en un plano simbólico, la superación de dualidades como arte culto frente a arte popular. Lo estético frente a lo práctico o el artista profesional frente a la gente corriente— están muy presentes en la exposición y en todo el sentir del Museo CA2M.

En definitiva, se trata de una muestra que plantea y comparte la idea de que todos somos personas potencialmente creativas.
De ahí la dimensión educativa y social del proyecto, desarrollado en colaboración con la escuela pública, y la convicción de que el fin de toda creación no es alcanzar «la pura verdad del conocimiento», sino enriquecer la experiencia. «Ver todas las cosas unidas (y unidos) es siempre más enriquecedor y satisfactorio».

Antonio Ballester Moreno (Madrid, 1977) concibe el arte como un proceso creativo, apoyándose en la sabiduría popular y el aprendizaje basado en la experiencia. Sus trabajos forman parte de las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Banco de España, MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León o TBA21.
La exposición El Cielo y la Tierra podrá visitarse en el Museo CA2M hasta el 27 de septiembre.
Imágenes de Roberto Ruiz cortesía del museo.